Cataron vinos neuquinos en el exterior y lo que dijeron los dejó en evidencia
Los especialistas internacionales llegaron con la expectativa de probar vinos patagónicos y se encontraron con etiquetas que no tenían nada que envidiarle a otras regiones. Qué variedades cataron y qué puertas les abre esto a las bodegas neuquinas.
Los vinos neuquinos volvieron a quedar en el centro de la escena ante un grupo de especialistas internacionales que los probaron y se llevaron una impresión difícil de disimular. La degustación sirvió para mostrar etiquetas de distintas bodegas de la provincia y abrir la puerta a futuros contactos comerciales.
El encuentro reunió a referentes del mundo vitivinícola de varios países, que pudieron conocer de primera mano cómo se elaboran los vinos en territorio neuquino. Para el sector, este tipo de experiencias representa una vidriera clave para posicionar la producción local en mercados externos.
Qué probaron y por qué sorprendió
Los especialistas degustaron distintas etiquetas y recorrieron las particularidades de una producción que tiene en la Patagonia su principal carta de presentación. La vitivinicultura neuquina creció con fuerza desde la década del 90 y hoy combina producción, turismo y gastronomía.
El clima de la provincia —días de sol, noches frescas, gran amplitud térmica y baja humedad— es uno de los factores que favorecen el desarrollo de variedades como Pinot Noir, Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Cada zona productiva les imprime un perfil propio.
El reconocimiento internacional, en ese marco, funciona como una forma de mostrar la diversidad que existe dentro de Neuquén y el trabajo que hacen los productores para lograr vinos con identidad propia.
Una agenda que viene sumando encuentros
La actividad se suma a una serie de iniciativas que durante los últimos meses tuvieron a la vitivinicultura como eje. Neuquén impulsó reuniones entre bodegas, productores, enólogos, sommeliers, gastronómicos y representantes del turismo.
Ese trabajo puso el foco en la relación entre producción y territorio, pero también en el vino como atractivo turístico y como producto capaz de generar nuevas oportunidades comerciales.
La provincia tiene bodegas y emprendimientos de características muy distintas. San Patricio del Chañar concentra buena parte de la actividad, aunque también hay proyectos en Senillosa, Añelo y varios puntos del norte neuquino. La escala va desde bodegas grandes hasta emprendimientos familiares con partidas más pequeñas.
Durante septiembre, además, varias bodegas neuquinas participaron de acciones de promoción en Villa La Angostura, donde se buscó fortalecer el vínculo entre los vinos, el sector hotelero, la gastronomía y el turismo. El objetivo es que las etiquetas neuquinas tengan más presencia en mesas, restaurantes, vinotecas y espacios gastronómicos, dentro y fuera de la provincia.
Pinot Noir, la cepa emblema
El posicionamiento del Pinot Noir tiene un capítulo aparte. La Legislatura neuquina aprobó recientemente la declaración de esta variedad como cepa emblema de Neuquén y estableció el 18 de agosto como Día Provincial del Pinot Noir Neuquino.
Con estos encuentros, la producción vitivinícola sigue sumando espacios de promoción y reconocimiento. La presencia de especialistas internacionales permite proyectar esa identidad más allá de las fronteras provinciales y mostrar, copa mediante, el resultado del trabajo en los viñedos neuquinos.