Catorce años de lucha: la liga que une a las academias de la Patagonia
Cinco tatamis, dos modalidades y competidores desde los cuatro años: la séptima fecha de la Liga Patagónica de Jiu Jitsu se quedó con toda la atención en Río Gallegos. Qué se viene para el circuito.
El gimnasio municipal Juan Bautista Rocha de Río Gallegos recibió la séptima fecha de la Liga Patagónica de Jiu Jitsu, una cita que convocó a competidores de distintas edades y academias de la región. La jornada volvió a mostrar el crecimiento de una disciplina que lleva 14 años buscando consolidarse en la Patagonia.
Gabriel Olivera, integrante de la organización, dialogó con La Opinión Austral y puso el acento en el trabajo en equipo que sostiene el evento a lo largo del tiempo.
“Lo venimos haciendo hace 14 años y, como podés ver, está lleno de gente. Es un evento familiar donde podemos inculcarles a los chicos el valor del respeto en las artes marciales”, expresó.
El organizador aclaró que la continuidad de la liga no depende de una sola persona: hay un grupo de colaboradores, entre ellos su hermano y representantes de distintas academias, que trabaja para mantener la competencia viva año tras año.
Una liga pensada para abaratar costos
Uno de los objetivos centrales de la Liga Patagónica es que los deportistas puedan medirse en competencias de alto nivel sin cargar con los gastos que implica viajar a otros puntos del país.
“Esta liga se armó precisamente para abaratar costos y para que nosotros podamos subir el nivel para ir a luchar al norte, a Buenos Aires y a localidades que nos quedan muy lejos para competir”, explicó Olivera.
La convocatoria incluyó representantes de Sierra Grande, Rawson, Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Puerto Natales, Punta Arenas y Río Grande, entre otras localidades. La presencia de delegaciones de ambos lados de la cordillera refleja el alcance regional del circuito y el trabajo conjunto de las academias para abrir nuevas oportunidades de competencia.
Más academias y nuevos desafíos
Olivera señaló que la incorporación de nuevas academias amplió la cantidad de competidores y fortaleció el desarrollo del jiu jitsu en las distintas localidades.
“Cada uno viene acá a buscar su medalla dorada y cada profesor tiene el fundamento y las herramientas para que este evento se pueda llegar a realizar”, sostuvo.
Más allá del entrenamiento técnico, el organizador remarcó la importancia de la disciplina, la alimentación y los valores familiares como pilares en la formación de los deportistas.
La competencia contempla categorías infantiles, juveniles y adultas, con participantes desde los cuatro años y sin un límite máximo de edad. Para los deportistas de mayor edad, explicó Olivera, pueden organizarse enfrentamientos específicos de acuerdo con las características de los participantes.
Cinco tatamis y dos modalidades
Una de las novedades de esta edición fue concentrar toda la actividad en una sola jornada. Para eso se dispusieron cinco áreas de competencia con sus respectivos tatamis, donde se desarrollaron los combates de las diferentes categorías.
La programación incluyó las modalidades gi, con kimono, y no-gi, sin kimono y con indumentaria deportiva de compresión. Así se reunió a deportistas de distintos niveles, desde las categorías infantiles hasta los cinturones negros, en un día dedicado íntegramente a la actividad.
El calendario sigue en Punta Arenas
La Liga Patagónica mantiene un calendario anual que se organiza desde febrero, para que las academias y las familias puedan planificar con anticipación sus viajes y afrontar los gastos de traslado.
Olivera recordó que la fecha anterior se había realizado en Puerto Natales y adelantó que, según el cronograma previsto, la próxima jornada tendrá lugar en Punta Arenas.
“Sabemos que el combustible es caro y que todo queda lejos. A veces tenés 200 kilómetros entre una ciudad y otra. Por eso, este calendario se hace todos los años y nos venimos organizando de esta manera”, explicó.
La planificación anticipada resulta clave para sostener la participación de las distintas delegaciones y garantizar la continuidad del circuito patagónico.
Más que una competencia
Con 15 años de experiencia en la competencia deportiva junto a su hermano, Olivera compartió parte de su recorrido personal en el jiu jitsu. Aunque hoy no participa de manera regular en torneos por cuestiones económicas, sigue vinculado a la actividad como compañero de entrenamiento y colaborador en la preparación de las categorías inferiores y adultas.
Al invitar a nuevos practicantes a acercarse a la disciplina, destacó el sentido de pertenencia que se construye dentro de las academias y el respeto como uno de sus principales fundamentos.
“El jiu jitsu tiene una fraternidad bastante grande que se puede encontrar en deportes como el rugby, pero tiene ese respeto marcial que te lleva a inculcar los valores dentro de la casa”, afirmó.
También reconoció que se trata de una disciplina exigente, que requiere tiempo y constancia, pero cuyo desafío forma parte de su atractivo.
“No es imposible de hacer, solamente que cuesta un poco al principio. Es una disciplina difícil y, al ser difícil, la gente que hace jiu jitsu es una gente especial, una gente a la que le gustan los desafíos grandes”, señaló.
Al cierre de la entrevista, Olivera agradeció el acompañamiento de las academias y de todos los que hacen posible la realización de la liga, y dejó un mensaje para los competidores: “Este es nuestro día y tenemos que disfrutarlo”.
Con deportistas, entrenadores y familias de ambos lados de la cordillera, la séptima fecha volvió a mostrar el crecimiento del jiu jitsu en la región y la importancia de sostener espacios que combinan competencia, formación y camaradería.


