Caviahue: la familia que volvió al campo por sus hijos y hoy abre las tranqueras a los turistas
Volvieron al campo por sus hijos, sin plan de negocio ni intención de emprender. Hoy la historia familiar abre las tranqueras a los turistas, pero con una condición que no negocian. ¿Cuál es?
En la entrada de Caviahue hay un campo que lleva años en manos de la misma familia. Allí, María René Garrafa y los suyos retomaron una actividad que había quedado en pausa: las cabalgatas. Pero lo hicieron con una condición que no negocian.
La jornada arranca temprano, con el volcán Copahue de fondo. Antes de recibir visitantes, la familia revisa, alimenta y cepilla a los caballos. Ese ritual es el corazón de "La Vega, lugar de caballos".
Una historia que viene del abuelo
María René tiene 40 años y llegó a Caviahue a los ocho. Hace dos décadas que vive de forma permanente en la localidad, aunque confiesa que le costó encontrar su rumbo. "Durante mucho tiempo me costó encontrar mi lugar, sentir que realmente pertenecía y descubrir qué era lo que me hacía feliz en este lugar tan hermoso", contó.
La respuesta estaba en La Vega, el campo familiar donde su padre hacía cabalgatas cuando era joven. Con los años, él dejó la actividad y se fue alejando del lugar. Hasta que un día le propuso a su hija volver. Para entonces, María René ya era mamá de Paz, Maxi y Trini, tres chicos que adoraban el campo y admiraban a su abuelo.
Así regresaron los caballos. Sin plan de negocios ni intención de montar un servicio turístico: solo querían que los chicos disfrutaran del espacio y recuperar parte de la historia familiar. "Al principio no pensamos en un emprendimiento turístico. Queríamos que nuestros hijos pudieran disfrutar del lugar, de los caballos y de esa vida que tanto admiraban", relató.
Pasaron seis o siete años hasta que, hace poco más de un año, surgió la idea de retomar aquellas cabalgatas del padre, pero con una mirada propia. Hoy María René, su pareja Marcos y sus hijos llevan adelante el proyecto, que ya se formalizó como prestador habilitado por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia.
Primero el caballo, después el paseo
En La Vega la experiencia empieza antes de subirse al animal. Acercarse, observarlo, alimentarlo y cepillarlo son parte de la propuesta. La familia quiere que quien llegue entienda que detrás de cada paseo hay un ser que necesita cuidados y respeto.
"No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo", explicó María René. La premisa es clara: el bienestar de los caballos está por encima de la actividad turística.
A eso se suma el paisaje de Caviahue, el paseo y una merienda casera. "Queremos que se lleve una experiencia, pero también un sentimiento", resumió.
El refugio de la pandemia
Hay un motivo más profundo detrás de esa forma de trabajar. Durante la pandemia, La Vega se convirtió en el refugio de la familia Garrafa. En momentos personales difíciles, estar en el campo junto a los caballos tuvo un significado especial.
"En nuestra familia atravesamos situaciones en las que el vínculo con los caballos realmente nos salvó. Nos dieron alegría, compañía, energía y, de alguna manera, nos devolvieron vida", expresó María René.
Esa vivencia le dio sentido al proyecto: si esos animales habían sido tan importantes para ellos, ¿por qué no compartir esa experiencia con quienes llegan a Caviahue? Lo que empezó como el regreso de una familia a un lugar querido se transformó en un encuentro entre personas, animales y naturaleza.
El paisaje que emociona
El escenario hace el resto: volcanes, montañas, cascadas, senderos y el lago, en un territorio donde el clima puede cambiar los planes en cuestión de horas. Entre todos esos paisajes, María René elige uno que todavía la emociona: la mañana en La Vega. "Llegar, ver el volcán imponente, todos los días es un paisaje nuevo", describió.
El desafío, reconoce, fue animarse sin saber hasta dónde podía llegar la idea. La apuesta inicial no fue económica: fueron horas de trabajo, dedicación y esfuerzo familiar. La habilitación y la formalización también forman parte de ese crecimiento. Para un pequeño prestador, explicó, contar con acompañamiento y reglas claras permite avanzar con mayor seguridad y ofrecer una experiencia de calidad tanto a los visitantes como a los animales.
Los sueños siguen: ampliar el espacio, mejorar los accesos y construir una caballeriza, un deseo que repiten especialmente sus hijos. Pero hay otro proyecto, menos material y quizá más importante: que la historia continúe. "Nuestro sueño más grande es poder estar toda la vida vinculados a esta actividad. Queremos seguir aprendiendo, seguir mejorando y poder mostrarle a la gente todo lo que significa estar cerca de un caballo", señaló María René, con la esperanza de que Paz, Maxi y Trini sigan formando parte del camino.
Así se cierra un círculo: el abuelo que hacía cabalgatas en La Vega, una hija que volvió buscando su propio rumbo y tres nietos que llenaron el campo de caballos otra vez. Hoy esa historia familiar empieza a abrirse a quienes visitan Caviahue.
Cómo contactarse
Quienes quieran conocer la propuesta, consultar por las cabalgatas o descubrir las experiencias de la familia pueden escribir por Instagram a @la_vega_caviahue. Allí hay información sobre las actividades, los caballos y las alternativas para disfrutar del paisaje y la naturaleza de Caviahue desde una experiencia familiar basada en el respeto y el cuidado.