Cayeron a inspeccionar una finca de Sarmiento y se toparon con una escena desconcertante
La comitiva de UATRE y RENATRE llegó a una finca de Acequión para una inspección de rutina. Al ver a los fiscalizadores, unos 70 cosechadores de aceituna hicieron algo que nadie esperaba: dejaron el predio casi vacío. Lo que encontraron adentro terminó de complicar a la patronal.
Una recorrida de fiscalización en plena cosecha de aceituna terminó convirtiéndose en un episodio que nadie esperaba. Cuando los inspectores de la UATRE y el RENATRE llegaron a una finca de Campo Grande, en Acequión (departamento Sarmiento), unos 70 trabajadores abandonaron el lugar a las apuradas, dejando el predio casi vacío.
La comitiva, coordinada por el delegado regional de UATRE San Juan, Miguel Agüero, había llegado este fin de semana para una inspección de rutina. Pero la reacción de los cosechadores encendió todas las alarmas y obligó a los fiscalizadores a mirar con lupa lo que ocurría dentro del establecimiento.
Qué encontraron los inspectores
El relevamiento dejó al descubierto un cuadro de precariedad extrema. Según pudo corroborar la comitiva, los operarios recolectaban aceitunas sin agua potable para beber ni baños donde higienizarse, dos servicios básicos que la normativa exige para cualquier tarea rural.
A esa falta de infraestructura sanitaria se sumaron otras irregularidades que complicaron aún más a la patronal. Los inspectores detectaron que había empleados contratados bajo modalidad permanente que nunca fueron recategorizados, pese a que en el terreno cumplían tareas rurales pesadas. También aparecieron objeciones vinculadas a las condiciones de seguridad en el trabajo y serias fallas en el sistema de transporte que se usaba para llevar y traer a los trabajadores hasta la finca.
Acta, advertencia y una nueva inspección en camino
Ante semejante acumulación de infracciones, las autoridades labraron las actas correspondientes y dejaron una advertencia formal a los responsables del establecimiento. La finca quedó bajo la lupa y deberá someterse a una nueva inspección en los próximos días para verificar si se corrigen las irregularidades detectadas.
La huida masiva de los cosechadores al ver llegar a los inspectores es, para el gremio y el organismo de control, la señal más elocuente de que algo no funcionaba como debía en el corazón de los olivares sarmientinos.