Cayó el misterioso financista rosarino detrás de los 26 kilos de cocaína que un taxista llevaba a Junín
¿Quién era el misterioso financista que manejaba los hilos desde las sombras? La investigación que destapó su identidad y lo llevó a la cárcel.
La Policía Federal detuvo en un departamento de Cochabamba al 1900 a Ezequiel M., el hombre que habría financiado el cargamento de cocaína que un taxista rosarino transportaba cuando fue interceptado en Junín. La caída ocurrió más de un año después de aquel operativo en la Ruta 7.
El arresto se produjo este jueves por la noche en la zona de barrio Abasto, tras una investigación que lo señalaba como un “fantasma fiscal”: sin domicilio registrado, sin trabajo formal y sin causas penales previas vinculadas a la violencia narco local.
¿Quién es Ezequiel M.?
Tiene 37 años y, según los fiscales federales Santiago Alberdi y Juan Pablo Frausín, se movía como un narco de clase media, escurridizo y difícil de rastrear. Su nombre apareció por primera vez en el análisis de la aplicación Zangi que el taxista Franco A. tenía en su celular.
Zangi es una app de mensajería con cifrado de extremo a extremo que no requiere número telefónico ni correo electrónico para registrarse, y no guarda datos en sus servidores. Eso permite a los usuarios usar nombres falsos sin dejar rastros. En el celular del tachero, Ezequiel M. figuraba como “XquisZ”.
El golpe de suerte que destapó la red
La identidad de Ezequiel M. salió a la luz gracias a la detención de Cristian D. M., ocurrida el 7 de julio de 2025 en Rosario. Este hombre era buscado como parte de la red de Ezequiel “Negro” V., un transero conocido de Villa Moreno y barrio Matheu.
En el Zangi y el WhatsApp de Cristian D. M. apareció una conversación con Ezequiel M. que resultó clave. En ese diálogo, Ezequiel M. se lamentaba por el procedimiento en el que el taxista había caído con la droga en territorio bonaerense.
“Eran 25, yo pagué 20, estoy debiendo 5 y lo otro no sé... al de Junín no sé... lo único que le voy a pagar es al de acá de Rosario, que le debo 4. Pero bueno, me van a tener que esperar, yo no me puedo hacer responsable... cuando las cosas se pierden, se pierden”, le escribió Ezequiel M. a Cristian D. M.
El rol del taxista y el destino de la droga
Franco A., el taxista detenido el 27 de junio de 2025, había viajado a la ciudad de Buenos Aires para cargar los 26 kilos de cocaína que debía repartir entre Junín y Rosario. Sin embargo, decidió por su cuenta dejar una parte en Junín, en contra de la recomendación expresa de Ezequiel M., que le había pedido regresar a Rosario con todo el material.
En las conversaciones intervenidas, los involucrados usaban la palabra “iPhone” para referirse a la droga. “Él retiró iPhone en Capital y entregaba en Junín, Rosario no está apuntado”, se escucha en un audio. Y también: “Y el loco no va a batir la cana, más que sabe que él se la mandó. Yo lo conozco, es de fierro, el pibe tiene códigos”.
Ezequiel M. incluso había manifestado su intención de alejarse del negocio: “No sé si vuelvo a laburar con mi viejo; aparte me va a hacer bien y gano efectivo también. Y laburo por teléfono y hago entregar a un pibe. Por algo pasan las cosas, amigo, es un mensaje para no boludear y manejarse bien”.
Pero ese deseo de cambiar de vida no se cumplió. Un año y un mes después, cayó en el barrio Abasto.
Prisión preventiva
El juez Rodrigues Da Cruz convalidó la hipótesis de la Fiscalía, que calificó el hecho como transporte de estupefacientes en carácter de coautor, y dictó la prisión preventiva de Ezequiel M. por 60 días.