Cayó un gimnasio en Corrientes: la sombra del «Gusano» Menocchio vuelve a las portadas
¿Un preso manejando un imperio narco? El allanamiento a los gimnasios Viva destapa la conexión con el «Gusano» Menocchio, un criminal condenado a perpetua que seguiría operando desde la cárcel. Enterate de todos los detalles.
El allanamiento a la cadena de gimnasios Viva en Corrientes y Resistencia destapó una conexión que nadie esperaba: Luis Raúl Menocchio, el «Gusano», seguiría manejando los hilos del narcotráfico desde la cárcel. El nombre de este hombre, condenado a dos cadenas perpetuas, vuelve a acaparar la atención de la Justicia federal.
Menocchio, también conocido como «el hombre de las mil caras», cumple su condena en la Unidad Penitenciaria N° 6 de Rawson, Chubut. Sin embargo, las sospechas apuntan a que su capacidad para corromper no conoce rejas: lideraría una organización dedicada al lavado de activos y al comercio de estupefacientes que opera en todo el país.
¿Quién es el «Gusano» y cómo llegó a la cima del crimen?
La historia de Menocchio parece sacada de una película. Nacido en Posadas en 1962, creció en una de las familias más poderosas de Misiones, ligada a la industria yerbatera. Su infancia estuvo marcada por el lujo: un yate propio, los mejores colegios y un talento innato para las matemáticas. Pero la soberbia y la ostentación lo llevaron por el mal camino.
En los años 80, tras denuncias de fraude y cheques sin fondo contra el negocio de su padre, la familia huyó del país. Tras pasar por varios destinos, se instalaron en Paraguay, donde Menocchio comenzó a tejer su red de poder.
El «playboy» que usaba máscaras
En Paraguay, el «Gusano» se hizo pasar por un exitoso empresario. Rodeado de modelos, políticos y autos de alta gama, fundó una empresa de seguridad y otra de televisión por cable. Se sospecha que ambas eran fachadas para lavar dinero del narcotráfico.
Su historial violento salió a la luz en agosto de 2004, cuando fue acusado del asesinato de Eduardo Maciel y Graciela Méndez. Los cuerpos aparecieron dentro de tambores de 200 litros, sellados con cemento.
Tras fugarse a Argentina, volvió a los titulares en 2005 por el crimen del productor cinematográfico Claudio Nozzi en Itatí, Corrientes. Para evadir a la justicia, se sometió a cirugías estéticas: se operó los pómulos, se afeitó las cejas y se tiñó el pelo de rubio, adoptando la identidad de «Hugo Jara». Pero su rostro transformado no lo salvó: fue reconocido y condenado.
Un rastro de sangre en el Chaco
Antes de recibir su condena definitiva, Menocchio protagonizó otro hecho atroz en 2011: el asesinato del terrateniente Manuel Roseo y su cuñada, Noelia Bartolomé, en Castelli, Chaco. Las víctimas fueron torturadas antes de morir, en un plan para apoderarse de las 50.000 hectáreas de la estancia «La Fidelidad». Por este crimen recibió su segunda perpetua en 2013.
¿Qué hay detrás del allanamiento a los gimnasios Viva?
La investigación actual, que vincula a los gimnasios Viva con el «Gusano», sugiere que su capacidad para organizar estructuras delictivas sigue intacta. Según la jueza Zunilda Niremperger, el seguimiento de la ruta del dinero y de cuentas bancarias de su familia y de su mujer, detenida en Corrientes, apunta directamente a Menocchio como el jefe de una red de comercio de estupefacientes que cruza todo el país.
La Justicia federal no pierde pisada al «Gusano». Mientras tanto, su leyenda negra crece: un hombre que, desde las sombras, sigue tejiendo una red de sangre y poder que parece no tener fin.