Cayó un hombre por un crimen ordenado desde la cárcel: el mensaje que delató a los sicarios
18 años de prisión para el hombre que ejecutó a un vendedor de drogas por orden de un preso. El mensaje que lo incriminó y la amenaza que dejaron los sicarios.
Ezequiel Alberto Miquelini fue condenado a 18 años de prisión por el asesinato de Sergio Leguizamón, un vendedor de drogas de Villa Gobernador Gálvez, ocurrido en julio de 2023. El crimen fue ordenado por un preso de alto perfil desde la cárcel de Coronda.
La noche del 26 de julio de 2023, Leguizamón miraba un partido de fútbol en su casa cuando escuchó un golpe en la ventana. Al asomarse, recibió dos disparos que le atravesaron el cuello y el pómulo. El hombre, de 46 años, murió en el acto.
Según la investigación, el ataque fue planeado por Andy Benítez, un preso de 28 años condenado a 50 años de prisión por instigar varios crímenes, entre ellos este. Benítez, desde la cárcel, ofreció "una moneda" a cambio de la ejecución, que fue coordinada por un adolescente identificado como A. y ejecutada por Miquelini.
El mensaje que lo delató
Los mensajes de WhatsApp recuperados por los investigadores fueron clave. Dos horas después del crimen, Miquelini le escribió al adolescente: "Ahí ya saltó la cosa. Ya fue: tosió", confirmando la muerte de la víctima.
En la audiencia de juicio abreviado, los jueces Lisandro Artacho, Gonzalo Fernández Bussy y Pablo Pinto consideraron a Miquelini coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor, además de portación ilegal de arma de guerra.
Una orden desde la cárcel
La investigación determinó que Benítez organizó el crimen desde su celda en Coronda, con la intención de dejar un mensaje territorial. El plan se descubrió meses después, cuando detuvieron a un adolescente en cuyo celular aparecieron las conversaciones con su jefe.
El adolescente, identificado como A., coordinó la logística con Miquelini. En los mensajes se detalla que fueron a buscar "la pipa", una pistola calibre 9 milímetros, a una casa en Arévalo y Cambell de Rosario, considerada un aguantadero de la banda de Benítez.
El crimen fue planeado como una advertencia para Héctor Daniel "Gordo Dani" Noguera, un histórico vendedor de drogas de la zona, ligado a Los Monos, que cumple prisión perpetua. Los sicarios tenían la orden de dejar un cartel con una amenaza: "Gorda Dani pedazo de gil. Vos no tenés más cabida. Te vamos a matar hasta al perro. Atte: La Mafia".
Leguizamón, que había vendido drogas para Noguera y estaba desempleado, se convirtió en el portador del mensaje. Seis meses antes del crimen, había recibido tres balazos en una pelea callejera y quedó con lesiones que lo obligaron a buscar changas de albañilería.
El único testigo del asesinato, un amigo que estaba con Leguizamón esa noche, relató: "Primero se agachó y después cayó para atrás. Miré por la ventana y no había nadie". La esposa de la víctima, que acababa de dormir a su bebé de 6 meses, corrió al frente pero ya era tarde.
La condena a Miquelini se suma a la de Benítez, quien ya había sido sentenciado en diciembre pasado a 50 años de prisión como instigador de varios delitos.