Cayó una red que vendía licencias truchas por Facebook y WhatsApp: 10 detenidos y más de 20 registros secuestrados
¿Sabías que podías comprar una licencia de conducir trucha por WhatsApp? La Policía Federal desbarató una banda que operaba en San Martín y Ezeiza. Hay 10 detenidos y secuestraron más de 20 registros apócrifos. ¿Quiénes estaban detrás?
Una investigación que arrancó hace dos años terminó con diez personas detenidas y el secuestro de más de 20 licencias de conducir apócrifas. La Policía Federal allanó varias propiedades en San Martín y Ezeiza y desarticuló una organización que ofrecía los registros truchos a través de las redes sociales.
¿Cómo operaba la banda?
Según los investigadores, los delincuentes usaban Facebook y WhatsApp como vidriera para captar clientes. Ofrecían las licencias a personas que, por distintas razones, no podían obtenerlas por los canales oficiales.
Entre los potenciales compradores había individuos con problemas de salud que les impedían tramitar el registro, otros con antecedentes penales graves y también conductores que habían quedado inhabilitados por acumular infracciones.
¿Hubo complicidad municipal?
Los allanamientos no solo apuntaron a domicilios particulares: también se registraron dependencias vinculadas al área de tránsito de San Martín y la Municipalidad de Ezeiza. La Justicia busca determinar si algunos empleados municipales formaban parte de la maniobra.
Sin embargo, desde el Municipio de San Martín negaron la existencia de una banda interna y aseguraron que se trataría de un grupo externo a la administración.
Una causa que viene de larga data
La investigación comenzó en 2024 y está en manos de la Justicia Federal, con la jueza María Servini al frente. Hasta el momento, hay diez detenidos y se identificaron al menos 20 licencias que serían apócrifas, aunque no se descarta que el número crezca.
El expediente no solo busca a los fabricantes y vendedores, sino también el circuito que utilizaban para hacer pasar los documentos como oficiales.
El peligro de manejar con un registro trucho
Más allá de la falsificación de un documento público, las autoridades remarcan el riesgo real: alguien que consigue una licencia de forma fraudulenta puede circular sin cumplir los requisitos necesarios para conducir legalmente.
Usar un documento público falso o adulterado es un delito que puede pagarse con uno a seis años de prisión. Además, ante una infracción, el conductor puede sufrir la retención del vehículo, recibir una multa y quedar inhabilitado.
Otro dolor de cabeza aparece si se produce un siniestro vial: una licencia apócrifa puede complicar seriamente la cobertura del seguro.
La investigación también advierte que la responsabilidad penal no es solo para los que fabrican o venden: quien usa una licencia falsa a sabiendas también puede terminar involucrado en la causa.
La pesquisa sigue abierta y los investigadores no descartan nuevas detenciones ni el hallazgo de más documentación falsa.