Cazadores furtivos faenan vacas preñadas y dejan una pérdida de $18 millones en Bovril
El campo parecía tranquilo, pero desde agosto empezaron a aparecer vacas faenadas. Cuando el productor hizo la denuncia, ya había perdido nueve animales y millones de pesos. Lo que encontró la investigación no hizo más que confirmar sus peores sospechas.
Un productor entrerriano denunció que delincuentes ingresaron a su campo en Bovril, mataron a tiros seis vacas y tres terneros y provocaron pérdidas de hasta 18 millones de pesos. El hecho ocurrió desde principios de agosto y está siendo investigado por la Policía y la Brigada de Abigeato.
Álvaro Prevero, dueño del establecimiento ubicado a unos tres kilómetros de Bovril, contó a Elonce que los animales fueron faenados en un campo de monte nativo. "Esto empezó a ocurrir a partir de los primeros días de agosto. Tuvimos nueve animales faenados: fueron seis vacas madres y tres terneros", precisó.
El perjuicio económico oscila entre 15 y 18 millones de pesos, según estimó el propio productor. La pérdida no se limita al valor comercial inmediato: cada vaca representaba años de crianza, reproducción y trabajo.
El modus operandi
De acuerdo con el relato de Prevero, los delincuentes mataron a los vacunos con disparos. En el caso de los terneros, retiraron gran parte del animal y dejaron las patas, las manos y la cabeza. Con las vacas adultas extrajeron la carne y abandonaron los huesos.
La cantidad sustraída llevó al productor a considerar que participaron varias personas y que contaron con un vehículo para trasladarla. "Es una logística. Por lo que vimos y observamos, entran de a dos, matan el animal y empiezan a trabajar. Una persona no puede llevarse 200 kilos de carne; tienen que ser tres o cuatro", sostuvo.
Varios de los hechos ocurrieron durante jornadas de lluvia y mal tiempo. Según explicó, los atacantes habrían caminado hasta los animales y luego trasladado la carne hacia un camino lateral, donde posiblemente los esperaba un vehículo.
Una historia que se repite
Prevero aseguró que no se trató del primer episodio. Durante los seis años que lleva viviendo en el campo registró hechos similares todos los años, aunque anteriormente habían afectado a uno o dos animales de menor tamaño.
"Todos los años tuvimos casos, pero eran uno o dos animales chicos. Este año nos sorprendió que fueran vacas y animales grandes", manifestó. Entre los vacunos faenados había una vaquillona próxima a ser servida, otras vacas preñadas, ejemplares de primera y segunda parición y dos animales que atravesaban su último ciclo productivo.
También indicó que otros productores cercanos atravesaron situaciones similares. Según afirmó, el abigeato y la faena clandestina afectaron a campos ubicados alrededor de Bovril y generaron preocupación entre las familias rurales.
Cambios en el manejo del rodeo
Ante la reiteración de los ataques, la familia decidió modificar el manejo diario de los animales. Todas las tardes traslada el rodeo hasta un corral ubicado cerca de la vivienda y vigilado mediante cámaras.
La medida permitió reforzar el control, pero también provocó consecuencias productivas y mayores costos. Las vacas deben caminar entre 800 y 900 metros por terrenos naturales, algunos con sectores anegados, y la familia tuvo que sumar otra persona para completar la tarea.
"Los animales se estresan y pierden peso. Las vacas están pariendo en este momento y traer también a los terneros es complicado, pero hoy no nos queda otra", lamentó.
Prevero advirtió que la inseguridad rural también condicionó las decisiones de inversión. "Uno va y compra un animal, que hoy tiene un valor grande, y al otro día no sabe si lo tiene o no", expresó.
La investigación y el reclamo
La Policía local y la Brigada de Abigeato realizaron tareas en la zona para esclarecer los hechos. El damnificado reconoció que los efectivos deben cubrir una superficie extensa, aunque destacó que se encontraban trabajando en el caso.
El productor sostuvo que existirían datos sobre las personas que ingresaron al establecimiento y los posibles lugares donde se comercializó la carne. Sin embargo, evitó brindar precisiones para no interferir con la causa.
"Está todo en investigación. No quiero entorpecer la causa, pero se sabe quiénes ingresaron al campo a faenar y también los distintos puntos de venta", afirmó.
Los vecinos también comenzaron a mantener una comunicación más frecuente y a recorrer los campos en distintos horarios. El productor señaló que las faenas no ocurrieron exclusivamente durante la noche, lo que dificultó aún más la prevención.
Prevero recordó que el 2 de agosto encontraron las primeras dos vacas muertas y, en un primer momento, evaluaron no denunciar porque habían naturalizado este tipo de episodios. La aparición de más animales faenados cambió la situación y motivó la presentación formal.
"Hice todo lo que está a mi alcance y lo voy a seguir haciendo porque es mi capital. Tengo que pagar arrendamiento, impuestos y vivir. Si no hago algo, la delincuencia me gana", concluyó.