Celebraban con 30 centímetros de nieve: ahora la Cordillera tiene 3 metros y cambia todo

Hace un mes que nadie limpia los cauces y las defensas quedaron abandonadas por la sequía. Ahora que la montaña trae una noticia inesperada, la provincia corre contra el tiempo para que no se le vuelva en contra.

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Celebraban con 30 centímetros de nieve: ahora la Cordillera tiene 3 metros y cambia todo
Celebraban con 30 centímetros de nieve: ahora la Cordillera tiene 3 metros y cambia todo

Después de años de sequía, la Cordillera sanjuanina acumula un promedio de tres metros de nieve, un cambio de escenario que obliga a la provincia a prepararse para un posible verano con abundante escurrimiento. La confirmación llegó de la mano del director de Hidráulica, José María Ginestar, quien advirtió que el dato ya no es solo una buena noticia, sino un desafío para administrar el recurso.

Las mediciones propias del organismo, complementadas con información de estaciones del lado chileno, arrojaron un promedio que hasta hace poco parecía impensado. Ginestar, en diálogo con Valor Agregado, explicó que se trata de un promedio: hay sectores con espesores menores y otros donde la nieve supera ampliamente esa marca. De hecho, algunas estaciones meteorológicas que se habían puesto en funcionamiento quedaron cubiertas por unos tres metros de nieve, lo que complica el acceso para seguir midiendo.

El contraste con los últimos años es enorme. El funcionario recordó que en el organismo llegaban a celebrar cuando la acumulación alcanzaba apenas 30 centímetros. “Si calculamos que medio metro de nieve ya es un valor interesante como para zafar un año hídrico, tres metros de nieve en promedio consolidado es un dato que ya empieza a preocupar”, graficó.

La preocupación ahora es otra

El problema ya no es la falta de agua, sino cómo manejar la que podría llegar. Ginestar remarcó que todavía no se sabe a qué velocidad se producirá el deshielo, un factor que será determinante para el escurrimiento. Por eso, el próximo pronóstico hídrico, que se conocerá en pocas semanas, será clave para tener una imagen más precisa de la temporada primavera-verano.

Para mejorar esa información, Hidráulica sumó una climatóloga a su área de hidrología y avanza en un sistema propio de monitoreo, con más de 20 estaciones distribuidas en la provincia, incluidos equipos especiales para medir nieve en alta montaña. La red está próxima a salir de su etapa de prueba y permitirá centralizar los datos.

Pero tener mucha nieve no garantiza tener mucha agua. Ginestar recordó lo ocurrido en el ciclo anterior, cuando la sublimación —el paso directo de nieve a gas— hizo que parte del recurso no llegara a los ríos. Por eso, el siguiente paso será determinar no solo cuánto nevó, sino cómo y cuándo se derretirá.

El Niño y el río San Juan

El cambio de escenario está ligado al fenómeno de El Niño, que se manifestó con nevadas anticipadas durante el invierno. “Estábamos muy contentos. Fue un viernes que empezaron a caer las nevadas. Nosotros las podíamos ir siguiendo con las estaciones meteorológicas”, recordó Ginestar. Y advirtió: “Se termina de confirmar este Niño ya presente en términos de nieve en la época de invierno y todo estimaría que lo mismo que se estima en el invierno con nieve, en el verano, desgraciadamente, viene con lluvia”.

Esa combinación de reserva nívea y posibles precipitaciones estivales llevó al Gobierno provincial a activar un esquema de prevención ante emergencias hídricas. En cuanto al río San Juan, Ginestar planteó tres escenarios: en el de mínima, el caudal podría rondar los 20 metros cúbicos por segundo durante meses; en el máximo, entre 100 y 150 metros cúbicos por segundo de forma constante.

“Vamos a volver a ver agua en el río San Juan cuando pasemos por el puente de Albardón”, anticipó. Pero esa recuperación también expone el abandono de cauces y defensas que dejaron de recibir mantenimiento durante la sequía. Por eso, Hidráulica ya trabaja en la limpieza y reconstrucción de defensas y en la puesta en funcionamiento de sistemas de regulación.

Preparar los diques

Uno de los ejes es llegar al deshielo con los embalses en condiciones. Ginestar explicó que se busca mantenerlos en cotas de seguridad para recibir nuevos aportes sin que los vertederos operen de forma descontrolada. En paralelo, se recuperan mecanismos que llevaban años sin usarse, como el descargador de fondo del dique Cuesta del Viento, que estuvo más de 15 años sin activarse, y se hicieron tareas en el de Ullum.

El objetivo es tener herramientas para manejar el agua antes de una eventual crecida importante. En ese marco, el funcionario fue contundente: “Si el sistema hídrico en San Juan que se utiliza todos los años ha tenido deficiencias de inversión, imagínate los ríos y las defensas que pensábamos que nunca iba a venir agua por ahí”.

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