La expulsión de Gastón Ávila no solo dejó a Central con diez en un partido que ya tenía controlado: ahora el Canalla pierde a uno de sus titulares para la definición. ¿Cuántos partidos se pierde el Gato?
El sábado dejó en Arroyito una mezcla rara: primero la euforia, después el desencanto. Y en el medio de ese torbellino, los 90 minutos ante Estudiantes de Río Cuarto sirvieron para sacar conclusiones. La más urgente tiene nombre propio: Gastón Ávila vio la roja y Central deberá arreglárselas sin uno de sus titulares.
Mientras en el club se digiere la bronca por ese título que se escapó en los segundos finales del partido de Boca, con el gol de Enner Valencia, el cuerpo técnico ya tiene un frente abierto. No hay margen para quedarse en la lamentación: hay que trabajar sobre lo que viene.
Un pilar de la defensa que se queda afuera
El Gato no es un nombre más en el equipo de Jorge Almirón. Se trata de uno de los pilares de una defensa que creció en el tramo final de la temporada y, además, de un referente del plantel. Su ausencia obliga a rearmar la estructura justo cuando se viene la definición.
El DT tiene varios nombres a mano para observar y dos semanas por delante antes del cruce con Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Aun así, lo del lateral derecho representa un verdadero contratiempo para el Canalla.
Lo que Central pierde en ataque
No todo pasa por lo defensivo. Ávila es hoy el mejor ladero de Ignacio Ovando y fue uno de los principales responsables de que Central llegara a este final de temporada con vida. Además de cubrir su sector, aportó una faceta ofensiva que resultó determinante.
Basta repasar sus dos goles en la victoria como visitante frente a Atlético Tucumán, o aquella tarde eléctrica en Junín ante Sarmiento, donde también marcó por duplicado. Ese ida y vuelta entre defensa y ataque es lo que el equipo pierde de golpe.
La jugada que terminó en expulsión
Todo indica que la confianza absoluta lo llevó a ir con demasiada decisión en busca de la pelota en el tiro libre de Jaminton Campaz. Llegó a destiempo, con la pierna demasiado alta. Hernán Mastrángelo le mostró la amarilla en primera instancia, pero el llamado del VAR corrigió la decisión: la expulsión fue la correcta.
La sensación que quedó flotando es que el trámite del partido no exigía arriesgar tanto. Central buscaba el segundo gol con insistencia y nada hacía presagiar que algo se complicara. Por eso el lamento, sobre todo del propio futbolista, debe haber sido doble.
Lo que se viene
Más allá del mal trago, Central ganó de manera clara incluso con más de 20 minutos sin Ávila en cancha. El triunfo era lo que se necesitaba y se consiguió. Sin embargo, la pérdida de un jugador tan valioso para los octavos de final, y quizá para los cuartos si el equipo avanza, dependerá del castigo que reciba. Un frente abierto que Almirón deberá resolver a la brevedad.