Central juega su final en Arroyito y después mira de reojo a Boca
¿Le alcanzará al Canalla con ganarle a Huracán para quedar arriba en la tabla anual? Lo que necesita Central en Arroyito y el resultado ajeno que deberá esperar después.
El Canalla de Jorge Almirón recibe este sábado a Huracán en el Gigante de Arroyito con una sola consigna: ganar para quedar arriba en la tabla anual y, desde ahí, obligar a sus perseguidores a no fallar.
La historia se repite para Central, y en esta recta final es la mejor noticia que puede tener. La necesidad de sumar de a tres condiciona, sí, pero también confirma que la pelea por el primer puesto de la acumulada sigue viva después de varias fechas en las que el equipo estuvo a la altura.
El Globo es el escollo. Los tres puntos valen oro y el estadio empujará, aunque también exigirá: en Arroyito no se negocia el resultado.
La presión, esta vez, del otro lado
No todo depende de Central, pero el equipo está en condiciones de trasladarle toda la presión a sus competidores directos. Un triunfo ante Huracán lo pondría en lo más alto de la tabla anual, al menos hasta que jueguen Boca primero y Argentinos Juniors después.
Durante buena parte del torneo el Canalla jugó pendiente de los resultados ajenos y de la obligación de no perderles pisada a los de arriba. Ahora la lógica se invierte: primero gana, después exige.
Central viene disputando finales desde hace varias jornadas. Dejó algún que otro punto en el camino, pero logró acortar la distancia con los punteros hasta quedar a apenas una unidad, con tres encuentros por delante. La necesidad no cambia. A esta altura, un empate podría resultar condenatorio para ese bicampeonato de Liga con el que el club se ilusiona.
Motivación de sobra
Al equipo de Almirón le sobra motivación. Ser uno de los candidatos al título ya es un trampolín importante, y a eso se le suma el gran triunfo que viene de conseguir en Tucumán frente a Atlético.
Hay otros argumentos que sostienen el optimismo. Más allá de la turbulencia que debió atravesar en esa excursión después de ir ganando por dos goles, el andar futbolístico de Central estuvo bastante por encima del Decano.
Y una semana antes, contra Independiente Rivadavia, por entonces líder de la tabla anual, el Canalla había mostrado su mejor versión futbolística, extendida después aunque en menor medida en el partido siguiente.
El gol como camino
Otro sustento es la capacidad goleadora que encontró. Si la necesidad es ganar, no hay otro camino que hacer goles: en los dos últimos partidos Central se despachó con ocho.
El escenario tampoco le resulta extraño. Es el mismo con el que viene lidiando desde hace un buen tiempo. Cuando Argentinos Juniors visitó el Gigante, tenía que ganar y lo hizo. Ante Banfield no le alcanzó más que para el empate, pero cuando llegó el turno de Independiente Rivadavia volvió a ponerse en sintonía, lo mismo que en Tucumán, donde salió a jugar sabiendo que Boca y el Bicho ya habían ganado.
Ganar y sentarse a mirar
Un buen sábado para Central pasa por mantenerse en la senda del triunfo y, al día siguiente, sentarse a observar la visita de Boca a Independiente. El martes llegará el turno de Argentinos Juniors contra Independiente Rivadavia.
El Canalla no tiene las riendas en la mano, pero sí la capacidad de ejercer la presión que el contexto amerita. Si gana los tres partidos que le quedan, obligará a Boca y a Argentinos Juniors a transitar exactamente el mismo camino.
La futurología cuenta poco. El hoy en Arroyito lo es todo, y ese hoy se llama Huracán: ganar para subirse a lo más alto de la acumulada y después prender velas para que se den un par de resultados. El sueño está latente, pero Central tiene que cumplir con la parte que le toca.