Central llega a la final con un arma que no se ve en las estadísticas
Central se juega un título ante Estudiantes y Almirón encontró algo que no se ve en las estadísticas. Lo que pasó en los últimos dos partidos ilusiona a los hinchas, pero hay una baja que duele.
El Canalla se prepara para la Supercopa Internacional ante Estudiantes y, más allá de los dos triunfos consecutivos, hay un aspecto que Jorge Almirón logró potenciar en el equipo justo antes de la definición: el funcionamiento colectivo por encima de las individualidades.
La irregularidad que mostró Central a lo largo del año, sobre todo en el cierre del primer semestre y el arranque del segundo, dejó al desnudo una sensación incómoda: el equipo dependía demasiado de arrestos personales para desequilibrar. Las individualidades siempre serán una carta en la manga, pero en partidos a todo o nada con un título en juego, las garantías pasan por otro lado.
En ese contexto, la baja de Jaminton Campaz para la final en Santiago del Estero pesa fuerte. El colombiano es uno de los futbolistas capaces de cambiar el rumbo de un partido en una sola jugada. Ángel Di María, claro, es otro de los "distintos".
Una mejor versión de equipo
Lo que este Central de Almirón mostró en sus últimos dos partidos fue justamente eso: un equipo que respondió como tal. Primero en la victoria ante Tigre en Victoria y después en el gran triunfo sobre Argentinos Juniors en el Gigante.
Contra el Matador, la solvencia de la zaga central fue determinante. Ignacio Ovando y Gastón Ávila estuvieron certeros en sus intervenciones, y Agustín Sández acompañó en sintonía. Franco Ibarra no tuvo su mejor tarde, aunque levantó mucho en los últimos 15 minutos, y a su lado Vicente Pizarro —otro de los ausentes para el sábado— cumplió de buena forma.
Enzo Copetti volvió a quedar en deuda con el gol, pero su aporte fue valioso: se movió con inteligencia, jugó bien de espaldas al arco y dejó una excelente asistencia para Alan Rodríguez. Campaz, entre altibajos, también fue importante. Incluso los que entraron, como Gaspar Duarte y Giovanni Cantizano, estuvieron a tono.
Fue una victoria construida más desde el todo que desde una de las partes. Varios jugadores, aun sin brillar, mostraron una versión confiable.
También contra el Bicho
Algo muy similar ocurrió frente a Argentinos Juniors. Hubo un primer tiempo anodino, en el que al equipo le costó muchísimo hacerse del balón, pero el final fue otro: varios rendimientos estuvieron a la altura de lo esperado.
Los cuatro del fondo, con Ovando otra vez como estandarte, hicieron un gran trabajo. Ibarra levantó bastante y Pizarro volvió a mostrar cosas interesantes. Campaz fue nuevamente ese jugador que exige cada vez que interviene. Di María y Copetti empujaron, aunque sin el peso que siempre se espera de ellos, sobre todo del capitán. Alan Rodríguez fue al que más le costó, pero Navarro entró en sintonía.
Durante el año hubo innumerables partidos en los que Central encontró el desequilibrio por arrestos individuales. Eso siempre es bueno, pero cada parte se potencia aún más si el todo le da sustento a esa fisonomía de equipo. Los dos últimos partidos quizá sean el aliado ideal para lo que necesitará el Canalla el sábado en Santiago del Estero.