Cero pérdidas en invierno: el sistema con IA que salva a los productores de San Luis
Nadie imaginaba que un invierno puntano podía terminar sin pérdidas para los pequeños productores. Un sistema con IA lo hizo posible: anticipa heladas y vientos con horas de margen. ¿Cómo funciona y qué significa para el futuro del campo?
Un desarrollo tecnológico nacido en San Luis logró un hito que parecía imposible para la agricultura familiar de la provincia: que los pequeños productores de Donovan no perdieran ni un solo cultivo durante el último invierno. Detrás de ese resultado está el Sistema Inteligente de Vigilancia Agrometeorológica para Invernaderos (SIVAI), una herramienta que usa inteligencia artificial para anticipar heladas y ráfagas de viento con hasta seis horas de margen.
El proyecto es impulsado por un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), el Conicet y el INTA, junto a los propios productores de la zona. Apunta a resolver uno de los dolores de cabeza más grandes de la agricultura familiar puntana: la vulnerabilidad de los cultivos y los invernaderos frente a un clima tan hostil como imprevisible.
“Si no tienen invernaderos, no pueden vivir”
Verónica Gil Costa, directora del proyecto, docente de la UNSL e investigadora del Conicet, contó que la idea surgió a partir de información que ya tenían sobre las dificultades del sector. “Los pequeños productores viven de esto, producen plantines, verduras, tienen granjas con animales, con un clima semiárido y con los vientos de San Luis”, explicó. Y puso un ejemplo contundente: en enero de 2025, un episodio de viento “se voló los invernaderos”.
“Si ellos no tienen los invernaderos no pueden vender y no pueden vivir”, remarcó.
Alertas que llegan hasta seis horas antes
Para desarrollar y poner a prueba el sistema, los investigadores trabajaron codo a codo con productores de Donovan, que instalaron sensores de bajo costo en sus plantaciones. Esos dispositivos relevan las condiciones dentro de los invernaderos y registran variables en distintos puntos. Esa información se cruza en una plataforma con los datos de la Red de Estaciones Meteorológicas (REM) de la zona.
“Con esa información generamos un modelo que nos permite estimar en el corto plazo, una, dos o hasta seis horas, cómo va a ser la temperatura y también generar alertas por heladas y fuertes vientos”, detalló Gil Costa. La inteligencia artificial procesa variables como temperatura y humedad para que cada productor reciba avisos específicos y pueda tomar medidas preventivas a tiempo.
Un invierno sin pérdidas: el dato que sorprende
El invierno es, históricamente, la temporada más temida para los pequeños productores por las heladas. Pero esta vez, la evaluación hecha junto a quienes probaron la herramienta arrojó un número inédito: 0% de pérdidas de producción.
Gil Costa destacó que el sistema “ayuda a prevenir vientos y heladas” y que fueron los propios productores quienes confirmaron que no tuvieron bajas durante el período. El resultado no solo protege los cultivos, sino que habilita proyecciones de crecimiento en una época que solía ser sinónimo de pérdidas.
La investigadora aclaró que el modelo puede replicarse en otras zonas, pero requiere adaptarse a las condiciones de cada lugar y a los datos climáticos disponibles.
Tres vías para recibir las alertas
Para que la herramienta sea accesible, el equipo desarrolló tres formatos: una página web, una aplicación para celulares y un bot de Telegram que envía las alertas meteorológicas según la zona. La meta es que la experiencia de Donovan no quede aislada y que el sistema llegue a otros sectores productivos con problemas similares.
Para Gil Costa, el valor más grande del proyecto es el impacto real de la ciencia en la vida cotidiana: “En el trabajo de la ciencia siempre nos podemos equivocar, a veces salen cosas mal, pero cuando hacemos cosas que realmente tienen impacto y mejoran la calidad de vida, creo que ahí es lo importante, es el grano de arena que nosotros podemos aportar”, sostuvo.