Cerraron arroyos y canales en el Delta: el aviso que nadie quiere escuchar
Hace más de 50 años que Carlos Cadoppi trabaja en el Delta entrerriano. Ahora advierte que las obras y excavaciones cambiaron el humedal para siempre. ¿Qué pasará cuando el Paraná crezca?
El Delta entrerriano se prepara para lo que muchos consideran inevitable: una crecida del río Paraná. Pero esta vez, el agua podría encontrar un terreno muy distinto al de otras épocas. Carlos Cadoppi, ingeniero agrónomo y productor con más de 50 años en la zona, advirtió que el humedal fue modificado y que eso podría agravar las consecuencias.
En diálogo con "Moviendo el Avispero" por Elonce Radio & Streaming FM 98.7, Cadoppi detalló una serie de intervenciones que, según él, alteraron el escurrimiento natural del agua: el cierre de canales y arroyos, la construcción de caminos y terraplenes, y la extracción de arena silícea. "En nuestro Delta se han cerrado canales, se han cerrado arroyos, se han hecho caminos", señaló.
La arena que se lleva el río (y Vaca Muerta)
Uno de los puntos que más preocupa al productor es la actividad de las areneras en el sur entrerriano. Cadoppi sostuvo que las excavaciones alcanzarían profundidades mayores a las previstas. "Se está sacando arena a más de siete metros de profundidad para llevar a Vaca Muerta, cuando está previsto hacerlo a no más de cuatro metros", afirmó. Y agregó: "La arena que está ahí se fue depositando durante 4.500 años. Despacito se hizo el Delta. Eso no lo reconstruye nadie".
Ibicuy, el pueblo que podría quedar aislado
El productor puso el foco en la localidad de Ibicuy. Según explicó, algunas excavaciones se realizaron cerca de las vías de comunicación, lo que representa un riesgo ante una creciente extraordinaria. "El día que venga el agua fuerte se van a llevar la ruta y queda incomunicado el pueblo de Ibicuy", advirtió. Para Cadoppi, los caminos, diques y terraplenes construidos a lo largo de los años podrían actuar como obstáculos para la circulación y posterior retirada del agua.
Medio siglo de experiencia
Cadoppi no habla desde la teoría. "Yo empecé a trabajar en el Delta hace más de 50 años como ingeniero agrónomo. En esa época me tocó una inundación muy grande. Mi familia hace 100 años que está en el Delta", relató. Recordó que en aquel entonces, cuando el Paraná bajó, el agua se retiró naturalmente: "A los tres meses estábamos en el campo de nuevo". Ahora, con tantos diques y caminos, la historia podría ser diferente. "Esto está denunciado no por mí, sino por la Fundación Humedales y por organismos internacionales", sostuvo.
Qué propone antes de que llegue el agua
El ingeniero agrónomo considera que todavía hay margen para actuar. Su propuesta es concreta: recorrer los sectores intervenidos y detectar los cursos naturales que fueron obstruidos. "Muy sencillo: salir con una comisión de Hidráulica, de Medio Ambiente y demás, llegar al campo y decir: 'Usted cerró este arroyo, ábralo'", expresó. También pidió revisar caminos y alcantarillados. "Hay que hacer puentes en el camino de ripio. Hicieron un camino de 40 kilómetros y no tiene puente", afirmó. Y sumó su preocupación por el estado del puente de hierro sobre el Paranacito y por los cursos de agua obstruidos bajo el trazado ferroviario. "Está cerrado el puente del ferrocarril. Por donde pasa el ferrocarril, por abajo pasa un arroyo", manifestó.
Para Cadoppi, la prevención debe centrarse en recuperar la capacidad de escurrimiento del humedal antes de que se produzca una nueva crecida importante. "Esa es la única solución que hay. No hay alternativa", concluyó.