Cerró el imperio de lencería que revolucionó el Bajo neuquino: la historia de Mirtha, la 'Rusa' que desafió la crisis
¿Qué llevó a Mirtha, la 'Rusa', a fundar el mayor imperio de lencería del Bajo neuquino y por qué hoy decide cerrar? La historia detrás de la liquidación que conmueve a Neuquén.
En la esquina de Laínez y Alcorta, un cartel de “Liquidación por cierre” marca el final de una era. “Mi ser íntimo”, el mayorista de lencería que durante 20 años fue referencia en Neuquén, baja la persiana el 31 de agosto. Su fundadora, Mirtha Cazachkoff, de 70 años, repasa una vida de trabajo que empezó a los 4 y hoy la despide con bronca y gratitud.
Nacida en San Salvador, Entre Ríos, Mirtha llegó a Neuquén en 2005, sin trabajo y con la idea de armar un negocio que no existía en la zona. “Solo había uno muy chico”, recuerda. En la calle Laínez, abrió un local que se convirtió en el primer mayorista de ropa interior de la región, con 9.000 clientas que viajaban desde distintos puntos de la provincia para abastecerse.
“Se me caían las lágrimas”
Mirtha recuerda el día de la inauguración con emoción: “Llegué media hora antes y ya había cola afuera. Dos meses antes había hecho mucha publicidad en los diarios. Fue una emoción enorme. De ahí en más, nunca me faltó gente”. La demanda creció tanto que llegó a tener seis empleadas fijas, y hoy solo quedan tres, más su nieta de 23 años que ayuda en la liquidación.
Su historia laboral empezó mucho antes, en Buenos Aires, donde su padre instaló un supermercado en los años 50. “A los cuatro años ya estaba trabajando”, cuenta. “Mi papá salía a repartir mercadería a locales chiquititos. Estoy hablando de los años 50, cuando había calles de piedra y barro. Nos quedábamos solas con mi madre en el negocio: ella me cantaba los precios y yo los registraba”.
Tras el secundario, ingresó a Siemens, donde trabajó 16 años en la parte comercial de las centrales telefónicas del país. “Gracias a Dios fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida”, asegura. También tuvo una casa de comidas y un transporte escolar, pero fue en Neuquén donde encontró su lugar.
“Llegué por amor, pero a mi hija”
Mirtha confiesa que su llegada al sur no fue por una pareja, sino por su hija Natalia, cuyo esposo fue trasladado a Neuquén por Prefectura. “Llegué en febrero de 2005. Al principio me costó; el entrerriano es muy dado, pero el neuquino es como el clima: al principio hay un poco de desconfianza. Después lo entendí. Cuando actuás bien de corazón, la gente se da cuenta”, explica.
Convenció a un excompañero de Siemens para que le prestara el dinero inicial, y lo devolvió “hasta el último centavo”. En Laínez 328, cumplió 50 años y lanzó su proyecto: “Dije: ‘Acá hace falta un mayorista de ropa interior'. Fue el primero en la calle Laínez”. Viajó a Buenos Aires para traer mercadería directo de fábrica, empezando con Marcela Koury y Loris, hasta sumar 28 marcas.
“No era solo comercio, era complicidad”
Para Mirtha, la lencería fue un espacio de diálogo entre mujeres. “No era solo comercio, era ese diálogo sobre para qué querés la ropa interior: para todos los días, para un momento íntimo o para sentirte más seductora y cómoda. Y después, obvio, al marido o a la pareja siempre hay que comprarle un calzoncillo”, acota risueña.
El furor del colaless y la tanga, que empezó en los 80, se mantuvo: “Los dos modelos se siguen vendiendo muy bien; para muchas mujeres son sinónimo de comodidad”. Las ventas online no la preocuparon: “Muchas tenían miedo de las estafas o de comprar algo online y no poder cambiarlo. Acá sabían que si una prenda no andaba, se cambiaba”.
“Ni en pandemia estuvimos tan mal”
La crisis económica y la obra de la Avenida Mosconi sellaron su destino. “Son 20 años, pero ni en pandemia estuvimos tan mal. La caída se profundizó en esta gestión de gobierno. Durante la pandemia podía pagarles a mis seis empleadas y cumplir con todo. Después, la estocada final la dio la obra de la Avenida Mosconi. No pasa nadie por la vereda, nos mató a todos los comerciantes de la zona. No puedo seguir poniendo plata de mi bolsillo”, dispara.
“Ya estoy grande, pasé por varias, como la crisis de 1976 con Martínez de Hoz. La industria textil viene cayendo hace un año y medio. Los fabricantes mismos me mandan mensajes diciéndome que prefieren que sus prendas las tenga yo antes de que queden encerradas en un galpón”, añade.
“Neuquén me dio todo”
El próximo 12 de octubre, Mirtha cumplirá 71 años, pero su energía sigue intacta. Atiende el mostrador hasta el último día, mientras planea regresar a Buenos Aires. “Mi vida continuará con la venta de mi casa y mi camioneta. Es iniciar una nueva vida a estrenar”, asegura.
“A mí Neuquén me dio todo en lo comercial. Vine sin trabajo, sin nada, y levanté este negocio. Esto no me hubiera pasado en Buenos Aires. Neuquén me dio mi casa, mi auto, viajes y paisajes hermosos”, agradece. “Descansaré un poco hasta tener nuevas ideas. Solo Dios sabe qué va a pasar por mi mente, que siempre está abierta a todo”, concluye, dejando atrás un pedazo grande de la historia comercial del Bajo.