Los trabajadores llegaron el viernes a la fábrica y se encontraron con las puertas cerradas. La empresa habló de una caída de ventas, pero el CEO reconoció un dato que complica a los 84 despedidos: no tiene plata para pagar las indemnizaciones.
La planta de Plantium y su controlada Gentec en Villa Constitución amaneció con las puertas cerradas el viernes. Adentro, 84 trabajadores se encontraron con la noticia de que sus puestos de trabajo ya no existían. La empresa, dedicada a tecnología de precisión para el agro, argumentó una caída en las ventas que, según su CEO, se volvió insostenible.
Los empleados se enteraron de la decisión patronal ese mismo día, cuando llegaron a la fábrica y no pudieron ingresar. No hubo aviso previo ni comunicación formal: solo la puerta cerrada y el rumor que ya corría entre los pasillos desde hacía semanas.
Quién está detrás de la firma que apagó los motores
Plantium es una compañía argentina especializada en agricultura de precisión. Sus desarrollos apuntan a mejorar la eficiencia de las tareas agrícolas: monitores de siembra, pilotos automáticos y sistemas de gestión de datos. La firma arrancó en 1996 con ingeniería mecatrónica, en 2002 se volcó de lleno al campo y después sumó robótica e inteligencia artificial. En 2022 inauguró en Rosario un centro de Investigación y Desarrollo con más de 50 profesionales. Gentec, su controlada, provee equipos para el agro.
El CEO habló y explicó por qué no pudo sostener la planta
Jorge Gentili, propietario y CEO de ambas compañías, atribuyó la decisión a varios factores, aunque puso el acento en la caída de la demanda. Dijo que intentará retomar la actividad con una estructura más chica, de entre 60 y 70 personas. Frente a la prensa que se acercó a la sede de Villa Constitución, fue tajante: “Es imposible, pensé que lo íbamos a sortear, vino Expoagro y no pasó nada, Agroactiva tampoco y seguía endeudándome, no vendíamos la cantidad que necesitábamos y llegué a un límite que no puedo más”.
El empresario aclaró que no quiere abandonar el negocio, sino reformular la compañía para seguir operando con una dotación mucho menor. Sin embargo, reconoció que hoy no tiene recursos para afrontar las indemnizaciones de los despedidos.
Clientes en crisis y una cadena de pagos que se cortó
Gentec depende de fabricantes de maquinaria agrícola, varios de los cuales también atraviesan dificultades económicas. Sus principales clientes son Metalfor, Pauny y Agco. Según relató Gentili, la empresa acumuló alrededor de 500 millones de pesos de cuentas por cobrar en la calle, entre cheques rechazados y saldos de cuentas corrientes.
A eso se sumó la caída de la demanda. “En el campo, si tomás el dólar del 2025 al 2026 aumentó muy poco, el productor está frito. Intenté vender la empresa, buscar socios, pero llegó un límite que no va más”, sostuvo. Las gestiones incluyeron conversaciones con potenciales compradores, entre ellos capitales chinos, pero ninguna alternativa prosperó.
La competencia de equipos importados desde China también jugó en contra. Esos productos ingresan al mercado argentino con precios considerablemente inferiores a los nacionales. Fulvio Monti, secretario general del gremio de empleados de comercio de Villa Constitución, que representa a los trabajadores de Gentec, explicó que los sistemas de piloto automático pueden costar hasta cinco veces menos que sus equivalentes de fabricación local.
Cuatro meses de sueldos fraccionados y una salida que se veía venir
El cierre temporal no fue de un día para el otro. Antes hubo varios meses de negociaciones entre la empresa, los trabajadores y sus representantes gremiales. Durante aproximadamente cuatro meses, los empleados cobraron sus salarios de manera fraccionada. En paralelo, se discutía la reducción de la dotación: la propuesta contemplaba pasar de una plantilla cercana a los 200 empleados a otra de aproximadamente 70 personas. Un grupo de trabajadores aceptó evaluar retiros voluntarios.
Pero la crisis se precipitó con los despidos. “Nos enteramos a través de gente de la empresa de que estaban confeccionando cartas documento con los despidos”, relató Monti. El gremio solicitó la intervención del Ministerio de Trabajo y señaló que la prioridad inmediata es garantizar que los trabajadores desvinculados reciban el dinero correspondiente.
En rigor, los problemas de Plantium empezaron hace unos dos años, cuando se profundizó el modelo de atraso cambiario y apertura de importaciones. Hasta ese momento, la empresa se expandía en el sector de tecnología.
Otro golpe al empleo en el norte santafesino
El frigorífico Friar, ubicado en Reconquista, intensificó su proceso de reestructuración. Paralizó un turno completo de faena y despidió a 80 trabajadores. La decisión golpea a la región pocas semanas después de que la corporación y el gremio representativo del sector cárnico acordaran disminuir las jornadas de labor para morigerar el descenso operativo y prevenir cesantías masivas.
El complejo industrial central de la compañía en Reconquista nuclea a aproximadamente un millar de dependientes, mientras que la unidad productiva situada en Nelson emplea a otros 350 operarios.
El factor determinante detrás de esta coyuntura es la contracción de la actividad económica y del consumo doméstico de carne bovina. La factoría de Reconquista tiene capacidad instalada para procesar 850 animales diarios, pero actualmente opera en torno a los 500 ejemplares en promedio. Esa brecha evidencia el grado de capacidad improductiva que soporta el complejo y condiciona las expectativas de reactivación.
Desde el ámbito sindical asociaron esta problemática a una tendencia generalizada en la industria frigorífica nacional, caracterizada por la clausura de establecimientos volcados al abastecimiento interno y la reducción de plantillas. La problemática fue vinculada directamente a la “gran baja del consumo interno”, con un horizonte poco favorable para la actividad.