Champán, cerraduras cambiadas y viandas en mal estado: la semana negra de la UNaF

Una secretaria removida contra la decisión del Consejo, cerraduras cambiadas de madrugada en una facultad y viandas en mal estado en el comedor: la semana que expuso el frente interno de la UNaF.

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Champán, cerraduras cambiadas y viandas en mal estado: la semana negra de la UNaF
Champán, cerraduras cambiadas y viandas en mal estado: la semana negra de la UNaF

La Universidad Nacional de Formosa atraviesa una de sus peores semanas institucionales. La gestión de Augusto Parmetler quedó envuelta en una seguidilla de denuncias por traslados sin justificación, intromisión en las facultades, incidentes con la esposa del rector y un comedor universitario que pone en riesgo la salud de los alumnos.

Según las denuncias internas que recoge el portal Expresdiario, el cuadro general muestra un avance sobre las autonomías de las unidades académicas y una desatención de las necesidades básicas de la comunidad estudiantil.

Traslados sin papeles y una secretaria removida

La conducción universitaria continuó con una serie de desplazamientos de secretarios académicos, secretarios administrativos, coordinadores y personal técnico de distintas facultades. En todos los casos, según las denuncias, no se presentó justificación técnica ni administrativa.

El episodio que más ruido hizo fue la remoción de una secretaria del Consejo Directivo, una medida que contradice lo que había resuelto el propio cuerpo colegiado. Desde la comunidad académica lo calificaron como «un verdadero atropello a la autonomía de las facultades. Parmetler no respeta nada y en la UNaF no existe ningún tipo de garantías».

A eso se sumó lo ocurrido en la Facultad de Recursos Naturales, donde se denunció un abordaje irregular del salón de sesiones del Consejo Directivo: cambio intempestivo de cerraduras y retiro no autorizado de elementos de trabajo del espacio institucional.

Zully Rivero, fuera del Consejo y con acusaciones de maltrato

El frente político de la gestión recibió otro golpe con la destitución de Zully Rivero, esposa del rector, del Consejo Directivo. La salida se aplicó en cumplimiento del reglamento interno, por inasistencias reiteradas.

Tras la remoción, la exconsiliaria protagonizó momentos de tensión con el personal. Testigos señalaron que «Rivero maltrató a docentes, nodocentes y funcionarios buscando culpables de su propia torpeza, actuando con total impunidad».

El comedor, el foco de mayor indignación

El punto que más enojo generó entre los estudiantes es el comedor universitario, cuya concesión está vinculada a La Recova. En las últimas semanas se multiplicaron las quejas por viandas en mal estado, lo que pone en riesgo directo la salud de los alumnos que dependen del servicio a diario.

Para los sectores críticos, en lugar de ordenar auditorías o sancionar a los responsables, la respuesta oficial fue desplegar operaciones de prensa para correr el foco. Desde ese espacio advierten que la conducción prefiere «defender con prensa paga el negocio familiar a costa de los estudiantes», sin atender la precariedad sanitaria denunciada.

Champán puertas adentro y un cumpleaños sin alumnos

Mientras la crisis golpea las aulas y los pasillos, la cúpula directiva aparece en otra sintonía. Los críticos hablan de «gerentes de la corrupción» que «celebran con champán a espaldas de los alumnos», y sostienen que los recursos de la institución terminan como botín privado en lugar de destinarse a mejorar la vida universitaria.

El aniversario de la casa de altos estudios reflejó ese deterioro: la celebración oficial se redujo a una reunión cerrada para un sector privilegiado, con exclusión casi total del estamento estudiantil. Referentes universitarios lamentaron que se hiciera «un cumpleaños sin alumnos y con champán».

Todo esto, según las voces críticas, cuenta con el respaldo silencioso de un grupo de consiliarios. Denunciaron que «es lamentable que un grupo de consiliarios, viendo este tipo de avasallamiento por parte de Parmetler, lejos de poner un freno, avale todas las irregularidades a cambio de dádivas o conchabos para su entorno».

La suma de traslados compulsivos, violencia verbal, irregularidades alimentarias e intromisión en las facultades deja un panorama preocupante para la educación superior en la provincia, donde la arbitrariedad parece haberse instalado por encima de la norma institucional.

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