Chilecito: lo esperó en la calle y le clavó un arma blanca en el rostro
Dos heridas cortantes en el rostro, una cerca del ojo izquierdo, y seis puntos de sutura: el ataque a un adolescente en Chilecito no fue un cruce casual. La investigación apunta a un conflicto que venía de mucho antes.
Un adolescente de 17 años terminó internado en el Hospital Eleazar Herrera Motta después de que otro menor, de 16, lo atacara con un arma blanca en la madrugada del sábado. El episodio, que conmocionó a Chilecito, está en manos de la Justicia y reavivó el debate sobre la violencia entre jóvenes.
Según el parte oficial de la Policía, la víctima había pasado la noche en la casa de un amigo, sobre la calle Máximo Martínez. Cuando se retiraba, ya en la vía pública, fue interceptado por el agresor, que lo atacó con un elemento cortopunzante.
El joven recibió dos heridas cortantes en el rostro. Una de ellas quedó muy cerca del ojo izquierdo, lo que encendió las alarmas. Los médicos que lo atendieron confirmaron que no hubo lesiones que comprometieran su visión, aunque igual necesitó seis puntos de sutura y permanece internado en observación preventiva. La denuncia la radicó el padre del damnificado.
Un conflicto que venía de antes
Los primeros movimientos de la investigación judicial apuntan a que el ataque no fue un hecho aislado. Todo indicaría que se trata de la escalada de una pelea previa vinculada a la venta de una motocicleta, una diferencia que se venía arrastrando desde hacía tiempo entre los involucrados.
Ese dato cambia la lectura del caso: no fue un cruce casual en la calle, sino el desenlace de un conflicto que se venía cocinando. La Justicia intenta ahora determinar cómo se llegó al ataque y qué responsabilidad le cabe a cada parte.
Alarma social y una ley recién estrenada
El hecho sacudió a la comunidad y volvió a poner sobre la mesa la preocupación por los crecientes índices de violencia entre adolescentes, sobre todo cuando los desacuerdos terminan resolviéndose a los golpes o con armas.
El caso cobra además una relevancia institucional particular: ocurrió pocos días después de la entrada en vigencia de la Ley 27.801, que introduce nuevas regulaciones para el tratamiento de los delitos cometidos por menores y fija en 14 años la edad de responsabilidad penal.
Más allá de lo que defina la Justicia, el episodio interpela a la sociedad sobre la urgencia de implementar mecanismos efectivos de prevención y de resolución pacífica de conflictos entre jóvenes.