Choele Choel: el club que formó campeones y hoy pide una mano
El club de Choele Choel que formó campeones nacionales y sudamericanos cumple 101 años y su presidente lanzó un mensaje que involucra a toda la comunidad: lo que hay detrás de cada cuota y por qué el futuro de la institución no depende solo de sus socios.
El Sportsman Club cumple 101 años y su presidente, Gastón Zavala, repasa la historia de una institución que marcó a generaciones del Valle Medio. Fundado en 1925 alrededor de un equipo de fútbol que vestía de rojo, el club se transformó en un espacio de encuentro, formación y pertenencia para varias generaciones de Choele Choel.
Hoy la oferta deportiva abarca fútbol, vóley, pádel, pelota a paleta, tenis, natación y bochas, y en breve sumará running. A eso se agregan una sala de cine teatro, albergues, un quincho y dos salones de usos múltiples. En esos ámbitos conviven la iniciación deportiva, la competencia y las propuestas recreativas para distintas edades.
«Para muchos niños y adolescentes, Sportsman es un segundo hogar, un lugar donde encuentran referentes, incorporan valores, construyen amistades y aprenden a compartir, respetar reglas y trabajar en equipo», aseguró Zavala. Y agregó: «En tiempos en los que resulta indispensable ofrecer entornos seguros y saludables, el club acompaña su crecimiento y fortalece su vínculo con el deporte y la vida comunitaria».
El natatorio, un servicio para toda la comunidad
Uno de los espacios más destacados es el natatorio cubierto y climatizado, que funciona durante todo el año. Allí concurren socios, pero también instituciones de nivel inicial, escuelas especiales, personas adultas mayores y participantes de propuestas de rehabilitación y matronatación.
«Cada clase y cada práctica representan mucho más que el uso de una instalación: son oportunidades de inclusión, bienestar y acompañamiento. Ese aporte silencioso y sostenido convierte a Sportsman en un actor comunitario de enorme importancia», sostuvo el presidente.
Talento formado en casa
La institución construyó una tradición de excelencia deportiva. En natación, sus representantes conquistaron títulos nacionales y sudamericanos en distintas categorías. El presente mantiene ese nivel con campeones argentinos y sudamericanos, algunos de los cuales llegaron a integrar la selección nacional. Para Zavala, esos logros son la parte visible de un proceso sostenido por entrenadores de prestigio, infraestructura adecuada, el acompañamiento de las familias y una organización que respalda cada etapa formativa.
En fútbol, Sportsman fue protagonista de las ligas del Valle Medio desde su creación y se consolidó como uno de los clubes más ganadores de la historia regional. Entre los nombres surgidos del predio de avenida San Martín y Gobernador Tello sobresale Mario «Cota» Álvarez, cuyo carrera alcanzó proyección internacional en Pumas de México y sumó pasos por Atlético Tucumán, Olimpo y Cipolletti. El básquet también ocupa un lugar destacado en la historia del club, al igual que las bochas, disciplina en la que tuvo representantes de jerarquía nacional.
Una gestión sostenida a pulmón
Zavala describió que la Comisión Directiva reúne a socios vinculados a distintas disciplinas y a personas que se suman por vocación de servicio y amor al club. «La tarea se desarrolla de manera coordinada y uniforme, con el compromiso y el esfuerzo compartido de todos sus integrantes, más allá del área que cada uno acompaña», expresó. Junto con las subcomisiones, las familias y los colaboradores, sostienen una red de trabajo voluntario indispensable para que el club siga en movimiento.
La gestión actual busca «mantener las cuentas saneadas, garantizar la continuidad de las actividades y cuidar la infraestructura». Recientemente se adquirieron calefactores y mesas, se colocó césped sintético en la cancha de pádel y se lanzó una campaña para renovar las sillas, que ya permitió incorporar 80 unidades. La renovación de la cancha de pádel alimenta además el anhelo de los jugadores de posicionar a Sportsman en el calendario competitivo regional y patagónico, con una propuesta capaz de recibir encuentros y proyectar el talento local.
Sostener esa estructura es un desafío diario. Las cuotas sociales y las actividades para reunir fondos permiten afrontar servicios, mantenimiento edilicio y una propuesta que acompaña a las personas desde la infancia hasta la adultez mayor. «Nada sobra: cada aporte se transforma en una luz encendida, una pileta climatizada, una cancha disponible o una nueva oportunidad para crecer», aseguró Zavala.
Defender el patrimonio comunitario
Como muchas entidades sin fines de lucro, Sportsman también enfrenta reclamos judiciales que pueden comprometer recursos esenciales. Zavala advierte que, desde la mirada institucional, algunos de esos planteos se apartan del espíritu social y comunitario que guía al club. Cuando una resolución afecta su economía, el impacto no queda limitado a un balance: alcanza el mantenimiento de los espacios y los servicios que reciben socios, deportistas e instituciones.
Por eso, cada conquista, cada mejora y cada puerta que se abre tienen un valor inmenso. Detrás de ellas están las cuotas y el compromiso de los socios; la colaboración de familias, vecinos, comercios e instituciones; y los aportes del Estado, fundamentales para impulsar proyectos que benefician a toda la comunidad. Sostener Sportsman no puede ser una tarea solitaria: exige un esfuerzo compartido y políticas públicas que reconozcan y fortalezcan su función deportiva y social.
«Defender Sportsman es defender un patrimonio colectivo, un espacio de inclusión y una parte irremplazable de la identidad de Choele Choel y del Valle Medio», afirmó Zavala. A 101 años de su nacimiento, el club sigue en pie no porque le sobren recursos, sino porque le sobra corazón. Sin embargo, para proyectarse hacia una nueva centuria necesita que ese compromiso sea compartido por todos.
Fotos: gentileza