Chorriaca no tiene basural y quiere que nunca le haga falta: el plan que ya firmó el gobernador

Parecía un problema sin salida: 500 habitantes y ningún basural. Ahora dos universidades y la comunidad Quilapi trabajan en un modelo que podría replicarse en toda la provincia.

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Chorriaca no tiene basural y quiere que nunca le haga falta: el plan que ya firmó el gobernador
Chorriaca no tiene basural y quiere que nunca le haga falta: el plan que ya firmó el gobernador

La localidad de alrededor de 500 habitantes en el Alto Neuquén será el caso piloto de un proyecto que busca gestionar los residuos sin crear un basural a cielo abierto. La iniciativa la llevan adelante especialistas de dos universidades junto a la comunidad Quilapi.

El acta que puso en marcha la investigación se firmó días atrás en un acto encabezado por el gobernador Rolando Figueroa, con la presencia del ministro jefe de Gabinete Juan Luis Ousset, de quien depende la Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo (Anide).

El proyecto se enmarca en Ciencia en Territorio, el programa provincial que conecta las capacidades científicas y tecnológicas con las necesidades de cada región. En la misma actividad se presentaron los otros cuatro proyectos seleccionados en la primera convocatoria y se anticipó una nueva edición que abarcará las siete regiones neuquinas.

Un modelo hecho a medida, no copiado de la ciudad

La investigación se llama “Gestión ambientalmente sustentable de residuos en localidades dispersas: el caso de Chorriaca” y la dirige Emiliano Liciotti, licenciado en Saneamiento y Protección Ambiental y especialista en Biotecnología Industrial.

El objetivo es diseñar e implementar junto a los vecinos un modelo integral para los residuos sólidos urbanos. Participan profesionales de higiene, seguridad y control ambiental, y el trabajo articula a la Universidad de Flores con la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud de la Universidad Nacional del Comahue.

La propuesta abarca todo el circuito: reducir la cantidad de residuos generados, instalar nodos estratégicos para acopiar materiales reciclables y definir un sitio de disposición final de baja escala para lo que no se pueda recuperar.

El punto de partida son las características propias de Chorriaca, una localidad pequeña y dispersa con un vínculo fuerte con su entorno natural. Por eso la idea no es trasladar un modelo pensado para una ciudad grande, sino construir una alternativa adaptada al territorio.

De la preocupación vecinal al proyecto científico

La necesidad la planteó la propia comunidad durante la gestión de Gustavo Coatz como delegado regional del Alto Neuquén. El actual secretario de Interior recordó que el presidente de la Comisión de Fomento y el lonco de la comunidad manifestaron desde el arranque su inquietud por la disposición de los residuos.

“Lo que inicialmente parecía un grave problema se convirtió también en una hermosa oportunidad”, señaló Coatz. Como Chorriaca no cuenta con un basurero, todavía es posible pensar una solución distinta antes de que el crecimiento de los residuos complique más la situación.

“El desafío es cómo logramos que esta comunidad de cerca de 500 personas pueda gestionar sus residuos sin crear un basurero”, explicó el funcionario.

Coatz también marcó como punto de partida el vínculo de la comunidad mapuche con el ambiente. “Estas comunidades tienen un amplio vínculo con la naturaleza y con el medio ambiente”, destacó.

Conocimiento que puede replicarse en otros pueblos

El secretario general de Anide, Joaquín Perren, sostuvo que el trabajo apunta a generar conocimiento que trascienda el caso de Chorriaca y sirva como referencia para otras localidades pequeñas con desafíos similares.

“Este y los otros cuatro proyectos seleccionados mediante la primera convocatoria de Ciencia en Territorio son pruebas pilotos, son soluciones basadas en el conocimiento y si son exitosas van a poder ser replicables a toda la provincia”, dijo Perren. “De ahí el valor de este programa. Es la pata científica del modelo neuquino”, agregó.

Para el funcionario, la clave del programa es partir de un problema concreto planteado por una comunidad y transformarlo, con investigadores y especialistas, en un desafío abordable. “Lo mejor es preguntarles a los científicos, a los investigadores y a las personas que decidieron postular este problema cómo lo hacen, cuál sería la mejor manera”, expresó Coatz.

La apuesta de fondo es que Chorriaca anticipe el problema y construya su solución antes de que exista un basural, y que esa experiencia sirva para pensar respuestas en el resto del Alto Neuquén.

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