Chubut aprobó un cambio clave en la pesca artesanal: qué pasará con los pescadores de Camarones y Caleta Córdova
Un funcionario de Chubut salió a defender la nueva ley de pesca artesanal y explicó por qué los barcos que cambien de zona deberán quedarse cinco años. Lo que dijo sobre Camarones y Caleta Córdova, y la advertencia que dejó.
El secretario de Coordinación de Gabinete, Andrés Arbeletche, defendió la nueva ley de pesca artesanal que aprobó la Legislatura de Chubut y explicó su impacto en Camarones y Caleta Córdova. Durante una entrevista en el programa Ahora en Comodoro, de ADNSUR, el funcionario detalló los alcances de la reforma y respondió a las críticas de legisladores de Comodoro Rivadavia.
La aprobación del nuevo marco regulatorio reavivó el debate sobre el futuro de la actividad, el aprovechamiento de los recursos marítimos y las consecuencias para las comunidades costeras de la provincia.
Qué dijo Arbeletche sobre la restricción que afectó a Camarones
Según el funcionario, la reforma busca corregir una situación que perjudicó a Camarones desde 2023, cuando los permisos de pesca artesanal dejaron de habilitar la actividad en aguas cercanas a esa localidad. Esa restricción obligó a los pescadores habilitados a operar en Caleta Córdova, en Comodoro Rivadavia.
“Esta ley viene a corregir ese error”, sostuvo Arbeletche, quien consideró que no existían razones técnicas, económicas ni sociales que justificaran impedirles a los pescadores de Camarones explotar el recurso en su propia costa.
El funcionario también mencionó que algunas personas podrían interpretar aquella medida de 2023 como una decisión política vinculada con la relación entre el entonces gobernador Mariano Arcioni y la intendenta de Camarones. Sin embargo, presentó esa posibilidad como una presunción, no como un hecho acreditado.
En cuanto al impacto económico, Arbeletche explicó que la pesca artesanal abastece a las pescaderías, genera movimiento comercial y sostiene otros eslabones de la cadena de captura y comercialización. “Se privó a la ciudad de Camarones de poder explotar un recurso que por derecho les corresponde”, afirmó.
Los cambios centrales: más cajones y nuevas artes de pesca
Entre las modificaciones principales, la nueva normativa amplía el volumen máximo de captura por salida: pasó de 150 a 450 cajones. Para Arbeletche, esto no implica que la actividad deje de ser artesanal, ya que la ley toma como referencia parámetros utilizados a nivel nacional para definir esa modalidad, como el volumen de captura y la capacidad de las bodegas.
“Lo que se fijó es un estándar de lo que a nivel nacional se considera pesca artesanal”, explicó.
El incremento del tope busca, según la postura oficial, mejorar la rentabilidad de los barcos y hacer posible que los permisos existentes se utilicen de manera efectiva. No obstante, el cambio fue uno de los puntos más discutidos durante el tratamiento legislativo, por las dudas sobre sus consecuencias para los recursos marinos.
También se incorporaron modificaciones en las artes de pesca. La habilitación de redes de arrastre, en reemplazo de modalidades tradicionales de espera, fue cuestionada por legisladores que advirtieron sobre la posibilidad de aumentar la presión extractiva sobre el ecosistema y de desdibujar las características que distinguen a la pesca artesanal.
Caleta Córdova: qué pasará con los pescadores de Comodoro
Uno de los focos de mayor preocupación durante el debate legislativo estuvo en Caleta Córdova, donde la pesca artesanal forma parte de la actividad económica y de la identidad de la comunidad. Legisladores de Comodoro Rivadavia cuestionaron la posibilidad de que la reforma favorezca un traslado de embarcaciones hacia Camarones y debilite la actividad en el sur provincial. Entre las objeciones se mencionó el riesgo de que la salida de barcos afecte no solo a los pescadores, sino también a las plantas de procesamiento, los compradores y los trabajadores del circuito productivo local.
Frente a esos cuestionamientos, Arbeletche aseguró que la ley no obliga a los pescadores de Caleta Córdova a trasladarse ni les impide continuar con su actividad en la zona.
“Si los de Caleta Córdova quieren mudarse a Camarones o viceversa, lo pueden hacer”, señaló.
El funcionario aclaró que los permisos a los que se refirió corresponden a la pesca artesanal de merluza y no habilitan la captura de langostino. Según su interpretación, la reforma ofrece mayor flexibilidad a los titulares de las licencias para decidir dónde operar, de acuerdo con las condiciones del recurso.
El Gobierno sostiene que el nuevo esquema puede beneficiar tanto a Camarones como a Caleta Córdova. Sin embargo, el alcance de ese beneficio dependerá de cómo se distribuyan efectivamente las embarcaciones, de las decisiones de los titulares y de las condiciones económicas y biológicas de cada zona.
Por qué los barcos deberán permanecer cinco años en una zona
La reforma establece que los titulares que decidan cambiar su puerto o zona operativa deberán permanecer al menos cinco años en el nuevo destino. Arbeletche explicó que ese plazo busca dar previsibilidad a las actividades que dependen de la llegada de pescado.
La pesca artesanal, sostuvo, no termina cuando la embarcación regresa a tierra, sino que sostiene una cadena económica que incluye plantas de procesamiento, compradores, trabajadores y comercios.
“Detrás de cada barco artesanal hay una actividad que se establece”, indicó.
Como ejemplo, mencionó el caso de una pequeña planta procesadora de Caleta Córdova. Si todos los barcos que la abastecen decidieran trasladarse repentinamente a Camarones, la empresa podría quedar perjudicada por la falta de materia prima y tener dificultades para sostener sus puestos de trabajo.
La permanencia mínima busca evitar movimientos repentinos que desorganicen esa estructura productiva. Al mismo tiempo, introduce una limitación para quienes evalúen cambiar de zona, ya que la decisión no podrá revertirse libremente en el corto plazo.
Los 19 permisos y los cinco barcos que están trabajando
Otro de los argumentos de Arbeletche estuvo relacionado con la cantidad de permisos otorgados y el nivel de actividad efectivo de la flota. Según precisó, existen 19 permisos de pesca artesanal emitidos, pero solo cinco embarcaciones están trabajando. En su planteo, esa diferencia muestra que hay licencias sin utilizar y que el régimen debe promover un aprovechamiento real de las autorizaciones disponibles.
“Queremos que sea rentable y que se utilicen estas licencias”, afirmó.
El secretario advirtió que los permisos que no se pongan en funcionamiento podrían quedar sujetos a caducidad y ser reasignados a otras personas interesadas, de acuerdo con los procedimientos correspondientes. También cuestionó la posibilidad de que algunos empresarios mantengan licencias sin utilizarlas a la espera de que aumente su valor en el futuro. “No se puede especular con la pesca artesanal”, sostuvo.
De todos modos, aclaró que la intención oficial no es adoptar decisiones que perjudiquen de manera abrupta a los titulares. Antes de avanzar con una medida de ese tipo, explicó, se los convocará para que informen si tienen previsto utilizar los permisos.
Una reforma que todavía deberá demostrar sus resultados
La nueva ley plantea una apuesta por mejorar la rentabilidad de la pesca artesanal, ampliar las alternativas de operación y reactivar permisos que actualmente no se utilizan. Desde la mirada de Arbeletche, la recuperación de las posibilidades de pesca en Camarones corrige una restricción injustificada y puede generar beneficios económicos en esa localidad sin perjudicar necesariamente a Caleta Córdova.
Sin embargo, los cuestionamientos planteados en la Legislatura muestran que el impacto de la reforma no se limita a la cantidad de cajones que podrá descargar cada barco ni al lugar desde el que saldrá a pescar. También involucra la distribución territorial del trabajo, la continuidad de las plantas de procesamiento, el acceso de las comunidades costeras al recurso y la conservación de los ecosistemas marinos.
La preocupación expresada por legisladores de Comodoro Rivadavia apunta a esos efectos indirectos: una modificación que busca impulsar la actividad en una localidad podría generar dificultades en otra si no se consideran las relaciones económicas construidas alrededor de la flota.
A su vez, la ampliación del límite de captura y la incorporación de nuevas artes de pesca hacen necesario contar con información técnica que permita evaluar la presión sobre los recursos y establecer mecanismos de control adecuados. La rentabilidad inmediata de las embarcaciones no garantiza, por sí sola, la sustentabilidad de la actividad.
El desafío para la Provincia será demostrar que la flexibilización del régimen puede traducirse en más trabajo y mejores ingresos sin provocar una concentración de permisos, un debilitamiento de las economías locales o un deterioro del recurso pesquero.
La postura oficial defiende la reforma como una corrección necesaria y una oportunidad para aprovechar mejor las licencias existentes. Las objeciones surgidas durante el debate, en cambio, ponen el acento en los riesgos sociales, productivos y ambientales que deben ser monitoreados.
En ese escenario, el resultado de la nueva regulación dependerá no solo de sus objetivos, sino también de su implementación, de los controles que se apliquen y de la capacidad de las autoridades para escuchar a los pescadores de ambas localidades. La evolución de la actividad en Camarones y Caleta Córdova permitirá determinar si los cambios consiguen ampliar las oportunidades productivas sin trasladar los costos de esa expansión a otras comunidades de la provincia.