Cien años en la misma esquina de Paraná: el banquito donde Marita saluda a todos
Sociedad · Entre Ríos

Cien años en la misma esquina de Paraná: el banquito donde Marita saluda a todos

Un siglo, cuatro generaciones y una parrilla de choripanes frente al local: la historia de Meucci se sostiene en un gesto que Marita repite cada día desde el mismo banquito.

La firma Autoservicio Meucci cumplió un siglo de actividad en Paraná y lo festejó con una parrillada solidaria a beneficio de Suma de Voluntades, frente a su local, con el corte de avenida Francisco Ramírez al 2000. La intendenta Rosario Romero acompañó la celebración y destacó la trayectoria de la empresa familiar.

Marita Meucci, una de las referentes del comercio, recibió el cariño de familiares, amigos, clientes y vecinos, y no ocultó su sorpresa por la convocatoria.

“No pensé que iba a venir tanta gente”

Visiblemente emocionada, Marita agradeció ante Elonce el acompañamiento de la comunidad. “Gracias, gracias, gracias. Yo no pensé nunca que iba a venir tanta gente a acompañar”, expresó.

Consultada sobre cómo vivía el momento, respondió: “Muy feliz, muy feliz, porque son todos amigos míos”.

También dedicó un agradecimiento a la ciudad que vio crecer al negocio: “Le agradezco a todo el pueblo lo que ha sido para Meucci toda la ciudad de Paraná. Gracias, gracias, gracias”.

El recuerdo de don Ricardo

Durante la entrevista, Marita evocó a su esposo, Ricardo Cian, figura ligada a la historia del establecimiento. “Yo lo recuerdo mucho. Todos los días lo recuerdo. Lleva muchos años sin mí, pero nos vamos a encontrar, si Dios quiere, en la otra vida juntos”, dijo.

El aniversario sirvió para repasar las generaciones que sostuvieron el emprendimiento, desde los primeros integrantes hasta los actuales, con un comercio que pasó de padres a hijos y nietos. La propia intendenta mencionó que la historia familiar incluye bisabuelos, abuelos, hijos, nietos y hasta una bisnieta.

El secreto de un siglo de mostrador

Ante la pregunta sobre cómo una empresa familiar logra mantenerse durante 100 años, Marita lo atribuyó a la dedicación diaria y a la capacidad de levantarse tras los tropiezos. “Con amor, con ganas de hacer las cosas, con no ponerte mal porque salga algo mal, sino decir: ‘Lo hago otra vez y sale adelante’”, explicó.

En esa continuidad, sus hijos ocupan un lugar central. “En compañía de mis hijos, que mis hijos son todos, para mí son todos. Si no fueran ellos, no estaríamos como tal”, sostuvo.

La trayectoria estuvo marcada por contextos económicos y sociales diversos, con etapas de crecimiento y otras de dificultad. “Fue difícil, pero lo salimos adelante”, recordó sobre las crisis que debió atravesar la familia. Y agregó: “Cuando vos tenés ganas de hacer las cosas y salir, no te dejás llevar así nomás”.

El respaldo de Rosario Romero

La intendenta de Paraná participó del festejo y subrayó el carácter familiar del emprendimiento. “Es una empresa muy querida en la ciudad que permaneció por distintas generaciones, una empresa familiar en la que ellos tienen sus historias de bisabuelos, abuelos, hijos, hijas, nietos y hasta una bisnieta”, señaló.

Romero también valoró la resistencia del comercio a las dificultades del país. “Esas cosas que permanecen en el tiempo con tanto cariño, con tanto afán, trabajo, perseverancia y también resistiendo las distintas situaciones del país, es una empresa para valorar, para imitar en la ciudad”, manifestó.

Y explicó por qué decidió estar presente: “Yo creo que era un deber estar acá en esta celebración”.

Choripanes para ayudar

La jornada tuvo un costado solidario: se instaló una parrilla para ofrecer choripanes y reunir aportes voluntarios destinados a Suma de Voluntades, institución que asiste a personas en situación de vulnerabilidad.

Marita remarcó la importancia de colaborar. “Se necesita, se necesita mucho ayudar y ahora se van a sacar unos pesitos para poder seguir trabajando”, expresó.

Así, el aniversario combinó el reconocimiento a una historia comercial de un siglo con una acción comunitaria que convocó a vecinos de distintas generaciones.

El banquito de siempre

Uno de los aspectos que Marita destacó fue el vínculo cotidiano con los clientes, que mantiene intacto pese al paso de los años. Contó que todavía se sienta en el negocio y saluda a quienes se acercan.

“Yo me siento en ese banco y sigo diciendo: ‘Hola, ¿cómo estás? Vení, te doy una bolsita’. Y eso es lo que llega a hacer amistad y todo”, relató.

Ese trato cercano fue uno de los grandes protagonistas de la celebración, cuando vecinos y amigos se acercaron a saludar a la familia y a compartir recuerdos de un comercio que ya es parte de la historia de Paraná.

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