Científicos en alerta: la fuga de cerebros que nadie frena
¿Hasta cuándo se va a sostener la ciencia argentina? Un investigador del Centro Atómico Bariloche revela los detalles de una crisis que ya empuja a los expertos a emigrar.
La ciencia argentina vive uno de sus momentos más delicados. Un investigador del Centro Atómico Bariloche denuncia un desmantelamiento del sistema científico y advierte que los profesionales ya empiezan a hacer las valijas.
Armando Aligia, referente del ámbito científico nacional, trazó un panorama desolador: salarios que no alcanzan, becas que se caen y proyectos estratégicos frenados. En diálogo con Ideas Circulares, comparó la situación con la década del 90, aunque la considera aún más severa.
¿Qué está pasando con los becarios?
Uno de los puntos más críticos son las becas. Aligia reveló que 400 becas están por terminar y que los jóvenes investigadores quedan en un limbo, sin saber si podrán continuar. Antes, se otorgaban prórrogas mientras se resolvía el ingreso a la carrera de investigador; ahora, los plazos se cierran y los obligan a buscar otras alternativas.
“La persona que quiere investigar tiene que buscarse otro trabajo mientras espera que le aprueben el ingreso al CONICET o irse. Muchos se van porque no ven un futuro cercano”, señaló Aligia.
El impacto en el Centro Atómico Bariloche
La situación golpea también a los trabajadores del Centro Atómico Bariloche, donde ya se registraron 60 contratos finalizados. Esto afecta directamente el funcionamiento de equipos y áreas técnicas clave.
Aligia puso como ejemplo el caso de una profesional que operaba un microscopio de barrido: su contrato fue discontinuado y, con su partida, el equipo quedó sin uso. “Si se va quien está especializada en un equipo, después no queda nadie que pueda utilizarlo. La situación es terrible”, lamentó.
Proyectos clave paralizados
El investigador también apuntó contra la paralización del proyecto CAREM, un reactor nuclear modular de gran importancia para el país. Para Aligia, esto no es casualidad: “Parece un desmantelamiento hecho a propósito”, afirmó.
La decisión de frenar estas iniciativas estratégicas, sostiene, responde a un plan deliberado para debilitar las capacidades científicas y tecnológicas de Argentina.
¿Y la protesta?
Frente a este escenario, Aligia valoró la organización de los trabajadores. Mencionó la conformación de espacios intersindicales y la coordinación entre el Centro Atómico, CONICET, INTA, INTI, Parques Nacionales, ATE y UNTER, entre otros.
Sin embargo, cuestionó que la CGT no haya tomado un rol más activo. “Lo ideal sería que la CGT se pusiera a la cabeza y convocara a un paro general. Como eso no ocurre, las organizaciones de base estamos tratando de juntarnos y coordinar las peleas para resistir este avance”, expresó.
Aligia cree que el malestar social podría crecer si continúan los recortes. “Hay indicios de movimientos populares que muestran que la paciencia se está acabando”, advirtió, y no descartó que una fuerte movilización cambie el rumbo de las cosas.