Cierran una maternidad histórica y revelan un dato que sorprende a todos
¿Por qué una maternidad con décadas de historia dejó de atender partos? Los números detrás de esta decisión revelan una tendencia que está cambiando todo el sistema.
La decisión de cerrar la maternidad del Hospital Carlos Saporiti en Rivadavia, Mendoza, ha generado una fuerte polémica y expone una tendencia que está transformando el sistema sanitario. El centro dejará de atender partos, que serán derivados a instituciones como el Hospital Perrupato, ubicado a más de 20 kilómetros, mientras que en su lugar funcionará un área de salud mental.
El servicio registraba un promedio de apenas 10 partos mensuales, un dato clave que las autoridades utilizaron para justificar la medida. Sin embargo, el cierre ha despertado el rechazo de profesionales de la salud y autoridades locales, quienes expresaron su preocupación por el impacto en la comunidad.
Desde el gobierno aclararon que los controles prenatales y la guardia obstétrica continuarán operativos, aunque limitados a emergencias y partos inminentes. Esta reorganización se enmarca en un proceso más amplio de regionalización de maternidades, una tendencia que ya se replica en otras localidades de Mendoza.
¿Qué dicen los expertos sobre esta tendencia?
El demógrafo Rafael Rofman señaló que la tasa de fecundidad en Argentina se redujo drásticamente en la última década. “Está bajando el número de niños que nacen en el país. La tasa en 2024 fue casi la mitad que diez años antes”, afirmó.
Según su análisis, esta tendencia no solo afecta al sistema de salud, sino también a otros sectores. “Si baja el número de niños, vas a necesitar menos maternidades, menos pañales, menos escuelas”, explicó, y remarcó que el fenómeno ya se percibe en instituciones educativas con baja matrícula.
¿Qué datos respaldan la decisión?
De acuerdo a datos oficiales, el Hospital Saporiti registró entre 220 y 277 partos anuales en los últimos años, con una tasa de cesáreas que superó el promedio provincial. Las autoridades sostuvieron que la baja ocupación en neonatología y la escasa cantidad de egresos semanales respaldan la reorganización del servicio.
Mientras el debate continúa entre especialistas, funcionarios y vecinos, el caso expone un cambio silencioso pero profundo: menos nacimientos, menos demanda y un sistema que comienza a reacomodarse frente a una nueva realidad demográfica.