¿Cierre definitivo? La planta que puede dejar en la calle a 200 trabajadores
Pampa Energía anunció el cierre de la única planta de caucho sintético del país. El gremio petroquímico salió a defender la producción y apuntó contra el Estado. ¿Qué hay detrás de esta decisión?
El sindicato petroquímico salió al cruce de la decisión de Pampa Energía de cesar la producción de caucho sintético en San Lorenzo. Más de 200 familias están en vilo y el gremio ya anticipó que no se quedará de brazos cruzados.
En un comunicado contundente, Mauricio Brizuela, secretario general del SOEPU, advirtió que la clausura de la única planta del país dedicada a este insumo representa un golpe directo a la soberanía industrial. "No podemos aceptar que todos los días desaparezca una industria y que el Estado solamente observe cómo se pierden puestos de trabajo y capacidades productivas", disparó.
¿Qué se produce en esa planta?
El complejo petroquímico de San Lorenzo, nacido en los años sesenta con PASA, fue el primer polo de su tipo en América Latina. Hoy, dentro de ese predio, la planta de caucho sintético tiene una capacidad instalada de 55.000 toneladas anuales.
Allí se fabrican dos tipos clave de caucho: el SBR, que se usa en neumáticos, mangueras y correas, y el NBR, resistente a aceites y combustibles, esencial para la industria automotriz, petrolera y gasífera. En otras palabras, no es solo una fábrica: es un eslabón que sostiene a buena parte del entramado productivo nacional.
¿Qué exige el gremio?
Brizuela fue tajante: la discusión no puede terminar con la excusa de las condiciones del mercado. "Cuando una industria estratégica está en riesgo, el Estado tiene que involucrarse y buscar alternativas", reclamó.
En ese sentido, apuntó directamente al gobierno de Santa Fe. "Debe ponerse al frente, convocar a Pampa Energía y al SOEPU y conducir una mesa de trabajo que permita encontrar una alternativa para sostener la producción", exigió el dirigente.
Para el gremio, el libre mercado no puede ser la única respuesta cuando están en juego puestos de trabajo y capacidades productivas que al país le llevó décadas construir. "Santa Fe se hizo grande produciendo, generando empleo y agregando valor; no podemos aceptar que esa historia se pierda fábrica por fábrica", sentenció.
Y cerró con una frase que resume la postura del sector: "La soberanía también se defiende produciendo".