Cinco claves para que las oficinas no se conviertan en un foco de contagio este invierno
¿Sabías que el mantenimiento de tu oficina puede ser más importante que el alcohol en gel? Estas son las 5 claves que los expertos recomiendan para evitar que los virus se propaguen entre tus empleados.
Con la llegada del frío, los virus respiratorios vuelven a circular con fuerza y las oficinas se transforman en el escenario perfecto para su propagación. Sin embargo, pocas empresas saben que pequeñas acciones en el mantenimiento de sus instalaciones pueden reducir drásticamente los contagios.
Pablo Cardozo, jefe de mantenimiento de Aramark Argentina, multinacional dedicada a servicios de alimentación y soporte de instalaciones, asegura que el cuidado del entorno laboral es clave: “Cuidar los espacios es, ante todo, cuidar a las personas”.
¿Por qué el ambiente laboral influye en la salud?
Si bien la vacunación y los hábitos personales como el lavado de manos siguen siendo fundamentales, cada vez más especialistas coinciden en que la calidad del aire, la limpieza y el mantenimiento de los espacios comunes cumplen un rol decisivo en la salud diaria de los trabajadores.
La ventilación deficiente, los filtros de aire sucios o la acumulación de gérmenes en superficies de contacto frecuente pueden convertir cualquier oficina en un vector de enfermedades. Por eso, los expertos insisten en que las empresas deben asumir un rol activo.
Cinco medidas efectivas para reducir contagios
1. Ventilación constante: Aunque las temperaturas bajen, es esencial renovar el aire de los espacios cerrados. Abrir ventanas durante algunos minutos varias veces al día o generar ventilación cruzada ayuda a eliminar partículas y mejorar la calidad del aire interior.
2. Climatización al día: Los equipos de calefacción y ventilación necesitan mantenimientos periódicos. Revisar filtros, ductos y sistemas de circulación de aire no solo optimiza su funcionamiento, sino que también contribuye a un ambiente más saludable.
3. Desinfección de superficies: Picaportes, botones de ascensor, interruptores, pasamanos y mesas compartidas son focos de contagio. Incrementar la frecuencia de limpieza y desinfección en estos puntos de contacto es una medida simple pero muy eficaz.
4. Hábitos de higiene: Contar con jabón, alcohol en gel y elementos básicos en áreas comunes sigue siendo una barrera efectiva. Reforzar el lavado frecuente de manos y la etiqueta al toser o estornudar (cubrirse con el antebrazo o pañuelo desechable) son prácticas que no deben relajarse.
5. Evaluar áreas de uso común: Comedores, salas de reuniones y zonas de descanso concentran gran afluencia de personas. Revisar periódicamente su ventilación, limpieza y ocupación mejora la experiencia de los empleados y reduce el riesgo de propagación.
Cardozo resume la filosofía: “El cuidado de la salud en el trabajo no es solo una suma de hábitos individuales, los espacios comunes juegan un rol relevante”. Y añade: “Cuando una empresa se ocupa de la ventilación, la limpieza y el mantenimiento, crea entornos más confortables y saludables”.