Cinco especies de tiburones en peligro aparecieron en el Golfo San Matías
El hallazgo abre una puerta inesperada para la conservación, pero hay un detalle en las imágenes que intriga a los científicos.
El Golfo San Matías se convirtió en el centro de una investigación que busca desentrañar los secretos de los tiburones, las rayas y las quimeras que habitan sus aguas. Un monitoreo que ya lleva varios meses identificó cinco especies amenazadas y podría revelar zonas de cría clave para su supervivencia.
Durante agosto se realizó la campaña de invierno, a cargo de la Fundación Por el Mar, el Grupo Condros del Cimas y la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro. El relevamiento abarcó distintos sectores de la costa norte provincial: Pozo Salado, Caleta de los Loros, Bahía Creek y Promontorio Belén.
Una técnica que no molesta a los animales
Para obtener los registros se utilizaron estaciones de video submarinas remotas con cebo, conocidas como BRUVs. Este método permite observar a los animales en su ambiente natural sin capturarlos ni manipularlos, lo que resulta fundamental para estudiar especies tan sensibles.
En la última campaña se realizaron 30 inmersiones. Las imágenes obtenidas todavía se encuentran en proceso de análisis y permitirán sumar información a los relevamientos realizados durante los primeros meses de 2026.
Cinco especies confirmadas
El monitoreo ya estableció 30 puntos de muestreo estandarizados y reunió más de 40 horas de registros audiovisuales. A partir de ese material fueron confirmadas cinco especies: pez gallo, cazón, gatuzo, gatopardo y chucho. Todas se encuentran incluidas en alguna categoría de amenaza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Uno de los datos que despertó mayor interés entre los investigadores fue la presencia de ejemplares juveniles en determinados sectores del golfo. El hallazgo podría indicar que algunas de estas áreas funcionan como zonas de cría, aunque serán necesarios nuevos registros para determinar su importancia.
«Los tiburones tienen ciclos de vida muy largos: tardan muchos años en alcanzar la madurez y reproducirse. Eso hace que sus poblaciones sean especialmente sensibles a los impactos, con consecuencias difíciles de revertir», explicó Victoria Brizio, bióloga de la Fundación Por el Mar.
Los condrictios —grupo que incluye a tiburones, rayas y quimeras— presentan en general un crecimiento lento y una baja fecundidad. Estas características hacen que su recuperación frente a distintos impactos pueda demandar largos períodos.
El Corredor de los 5 Grandes
El monitoreo forma parte del Corredor de los 5 Grandes, una iniciativa que comprende más de 150 kilómetros de costa entre Viedma y San Antonio Este y que busca integrar investigación, conservación y desarrollo sostenible.
El corredor toma como protagonistas a cinco especies o grupos representativos de la biodiversidad marina patagónica: la ballena franca austral, la orca, el delfín nariz de botella, el lobo marino de un pelo y los tiburones.
Las campañas sobre condrictios buscan generar conocimiento científico propio sobre el Golfo San Matías y aportar información que pueda servir para futuras decisiones de manejo y conservación. Los relevamientos continuarán durante las próximas estaciones, con la expectativa de ampliar el conocimiento sobre las especies que habitan las costas rionegrinas y determinar qué sectores del golfo tienen mayor importancia para su alimentación, reproducción y desarrollo.