Cinco goles abajo, pero apareció una figura que cambió la historia del clásico fueguino
El clásico fueguino de handball femenino parecía definido, pero una jugadora se puso el equipo al hombro y dio vuelta un partido que ya estaba cuesta arriba. Lo que pasó en el complemento dejó a todos hablando.
La selección femenina de Río Grande dio vuelta un partido increíble ante Ushuaia y se quedó con el 28 a 25 en el Cochocho Vargas. El duelo de ida se jugó el domingo desde las 17 y tuvo de todo: un arranque adverso, una remontada épica y hasta una madre y una hija compartiendo cancha con la misma camiseta.
Ushuaia fue claramente superior en los primeros treinta minutos. Con un juego aceitado, se escapó 12 a 7 y parecía tener el control absoluto. Río Grande, sin embargo, no se desesperó: ajustó algunas piezas, descontó antes del descanso y se fue al vestuario apenas dos goles abajo, 13 a 11.
El complemento fue otra historia
Lo que vino después fue una muestra de carácter. Las riograndenses salieron decididas a presionar alto y a correr la cancha. Valentina Isasmendi se puso el equipo al hombro y condujo la remontada con una claridad impresionante. Juliana Grossi, Gisela González y Estefanía Medina se repartieron los goles en ataque, mientras que Estefanía Torres lastimó una y otra vez desde el contraataque.
El trabajo silencioso de Isasmendi en la transición defensa-ataque y la entrega de Brisa Basilio terminaron de inclinar la balanza. Río Grande no solo empató el partido: lo dio vuelta y lo cerró 28 a 25, dejando a Ushuaia sin respuestas en los minutos finales.
Del lado de las locales, Roxana Zelaya tuvo una actuación enorme bajo los tres palos y sostuvo a su equipo en los momentos más complicados. Jaqueline Benítez fue una de las más desequilibrantes en ofensiva, con penetraciones que complicaron más de una vez a la defensa visitante.
Madre e hija, juntas en la cancha
Pero el partido también regaló una postal que trasciende el resultado. Rosa Gallegos y Candela Tauro, madre e hija, compartieron cancha y camiseta defendiendo a Ushuaia, una imagen poco habitual en el deporte competitivo que le puso un condimento especial al clásico fueguino.
La jornada, además, fue una verdadera fiesta para el handball de Tierra del Fuego. Entre medio se disputaron varios partidos de categorías formativas que dejaron ver el trabajo que vienen realizando la Federación y la Comisión de Handball para impulsar la disciplina desde las bases. Un semillero que, a juzgar por lo que se vio en el Cochocho Vargas, empieza a dar sus frutos.