Cinco hermanos denuncian a su abuela por golpizas y encierros: 'Me pegó con un palo y me dejó a oscuras'
¿Qué escondía una abuela pastora? Dos hermanos muestran las marcas de los castigos que sufrieron durante años y revelan un episodio que vivieron en la propia comisaría.
Una denuncia estremecedora sacude a Santiago del Estero: cinco hermanos aseguran haber sufrido años de maltrato bajo el techo de su propia abuela, una pastora que, según relataron, los castigaba con violencia extrema. Dos de ellos rompieron el silencio ante Noticiero 7 y mostraron las marcas que, dicen, son la prueba de un calvario que todavía no termina.
¿Qué desató la denuncia?
Todo comenzó el viernes, cuando uno de los chicos fue a pedir pan a la casa de su padrino y volvió corriendo, aterrado, porque un tío lo quería golpear. Su hermana, al verlo así, no dudó: lo acompañó hasta la Comisaría 5ta. y allí esperaron un patrullero para que los trasladara a la dependencia correspondiente. Pero lo que parecía un refugio se convirtió en un nuevo episodio de violencia: según su testimonio, la abuela y una tía aparecieron en la comisaría y la situación escaló.
El peso de una culpa que no era de ellos
La joven, visiblemente afectada, contó que durante años cargaron con una acusación que los destruyó por dentro: “Siempre nos decían que mi mamá había fallecido por nuestra culpa”. Recién con acompañamiento psicológico pudo entender que esa muerte no fue responsabilidad suya. “Nosotros siempre nos hemos querido un montón, pero no nos pareció justo lo que ella ha hecho con nosotros”, expresó.
Castigos que dejan marcas
Su hermano, con la voz quebrada, describió la rutina de terror en la casa: “Apenas nos levantamos, ella nos insulta, nos pega, por más mínima que sean las cosas”. Pero hay un episodio que lo marcó para siempre: “Me ha pegado muy feo con un palo y me ha dicho que me acueste”. Después, lo encerró detrás de un portón de chapa, en la oscuridad, sin poder ir al baño ni tomar agua. Los golpes le dejaron inflamaciones y moretones que aún se ven en su piel.
La violencia también dentro de la comisaría
El joven también relató lo que vivieron en la dependencia policial: “Cuando nos estaban pegando adentro de la comisaría, el policía nos agarra, nos empuja para adentro y nos dice: 'siéntense, siéntense'”. Además, les recriminaron haber ido “a hacer quilombo”. Las imágenes del informe muestran las lesiones que ambos hermanos tienen en el cuerpo, pruebas de un sufrimiento que piden que no quede impune.
El pedido desesperado de la hermana mayor
La joven no solo busca justicia: quiere quedarse con sus hermanos. “Yo quiero que mi abuela y sus hijos desalojen mi casa y yo quiero hacerme responsable de mis hermanos”, afirmó con firmeza. Y agregó: “Yo sé que estoy apta para cuidar a mis hermanos”, recordando que desde la muerte de su madre, ellos mismos asumieron las responsabilidades del hogar. Ahora, los organismos correspondientes deberán intervenir para proteger a los menores y determinar las medidas necesarias.