Cinco semillas y una idea que sonaba a locura: cómo Argentina logró lo que parecía imposible

Durante años, Argentina dependió del café importado. Pero un gesto mínimo en Tucumán cambió todo. ¿Cómo lograron lo que parecía imposible y qué significa para el futuro del país?

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Cinco semillas y una idea que sonaba a locura: cómo Argentina logró lo que parecía imposible

Argentina tiene su primer café con sello de origen nacional, cultivado, cosechado y procesado íntegramente en suelo tucumano. Lo que comenzó como un experimento aislado en 2010 se transformó en un hito productivo que podría cambiar la dinámica de un mercado millonario.

Oscar Velasco Imbaud fue quien trajo cinco semillas de café desde Costa Rica para probar si las yungas tucumanas podían albergar este cultivo. Germinó algunas y comenzó a experimentar en silencio, abriendo una puerta inesperada.

Dieciséis años después, esa apuesta se consolidó con un entramado que incluye productores, técnicos, la Universidad Nacional de Tucumán, el INTA, el IDEP y la incorporación clave de Cabrales, una de las marcas más importantes del país. El objetivo es transformar un experimento en una verdadera cadena productiva.

¿Por qué Tucumán resultó ideal para el café?

El pedemonte tucumano, con su clima subtropical, la altitud y el cultivo bajo sombra en las yungas, ofrece un entorno ideal. A eso se suma un diferencial que el mercado valora cada vez más: la cosecha manual y la trazabilidad del producto.

Los primeros resultados sorprendieron incluso a los especialistas. El café tucumano fue caracterizado por su cuerpo equilibrado, aroma persistente y una identidad propia, comparable con orígenes tradicionales.

¿Qué impacto económico podría tener este desarrollo?

Argentina gasta alrededor de 500 millones de dólares al año en importar café, principalmente desde Brasil, Colombia o Vietnam. La posibilidad de producir localmente no solo abre la puerta a sustituir parte de ese consumo, sino también a generar empleo, conocimiento técnico y una nueva economía regional.

El contexto global juega a favor. El cambio climático está desplazando los cultivos hacia nuevas regiones y el café alcanza precios históricos en el mercado internacional. En ese escenario, Tucumán aparece como un territorio con potencial estratégico.

¿Cuál es la proyección futura de este cultivo?

Lo que hoy es una producción inicial podría escalar fuerte en los próximos años. Las proyecciones hablan de miles de hectáreas posibles, hasta 8.000, y de un cultivo que puede integrarse al ecosistema de las yungas sin romper su equilibrio.

Así, lo que comenzó con cinco semillas y una intuición hoy se transforma en algo mucho más grande: la posibilidad de que Argentina deje de ser solo consumidora de café para empezar a construir su propio origen. Y en esa historia que recién empieza, Tucumán ya quedó en el centro.

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