Cipolletti perdió la final y sus jugadores se quebraron: el pedido que nadie esperaba
Cipolletti se quedó sin el primer ascenso y el plantel se derrumbó en plena cancha. Pero lo que pasó con la gente después del partido les cambió el ánimo de cara a lo que viene: la reválida ya tiene fecha en el calendario y nadie quiere quedar afuera.
La final por el ascenso se les escapó y el golpe fue durísimo. Los jugadores de Cipolletti no pudieron disimular el dolor tras caer ante San Martín de Formosa, en un partido que, para varios de ellos, significaba los 90 minutos más importantes de su carrera.
El llanto fue la reacción inmediata. Casi todo el plantel se quebró apenas terminó el encuentro y durante un buen rato no hubo palabra ni abrazo que alcanzara para consolarlos.
Sin embargo, el ánimo cambió cuando el equipo levantó la vista y se topó con la hinchada. Ese aliento incondicional, incluso después de la derrota, se convirtió en el combustible para lo que viene: la reválida por el segundo ascenso.
El mensaje del capitán
Marcos Pérez tomó la palabra con la voz entrecortada y fue directo al hueso. «Solo queda pedirle perdón a la gente que estaba ilusionada como lo estábamos nosotros. Dimos todo pero no alcanzó, la desilusión es grande pero hay que procesar esto y levantar cabeza porque nos queda la reválida», expresó el referente en diálogo con Río Negro.
El capitán también hizo un análisis del partido y reconoció dónde estuvo la clave de la derrota. «Habíamos sido superiores los primeros minutos, sabíamos que la única forma que tenían de lastimarnos era de pelota parada», señaló.
Y agregó un agradecimiento especial para los simpatizantes que viajaron: «El agradecimiento con la gente es total, por los kilómetros que hicieron, fue un esfuerzo enorme. Vamos a dejar todo por el segundo ascenso, nos lo merecemos».
Confianza intacta para la reválida
Nicolás Peralta compartió el dolor pero no la resignación. El delantero se mostró golpeado por el resultado y, al mismo tiempo, convencido de que el equipo tiene resto para dar vuelta la página.
«Fue una linda final, llegaron los dos mejores equipos, ellos fueron mejores, estuvimos muy cerca de cumplir el objetivo pero queda una posibilidad más, vamos a dejar todo. Hay que apuntar a lo que viene, me tengo mucha fe de que podemos lograrlo», destacó.
Sobre el cierre, Peralta volvió a poner el foco en el público: «Le agradecemos a la gente, se portaron de diez, cantaron todo el partido, lo queríamos hacer por ellos. Hay que masticar bronca y prepararse para lo que viene».
La tristeza es grande, pero en Cipolletti ya piensan en la próxima oportunidad. La reválida aparece como la chance de transformar la desilusión en revancha.


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