Clausuraron el salón horas antes de la boda y la ceremonia terminó en la vereda
Pagaron el salón en cuatro cuotas, armaron la fiesta con meses de anticipación y horas antes de la ceremonia les llegó una foto que lo cambió todo. Ahora reclaman la devolución del dinero y nadie responde.
Florencia y Germán tenían todo listo para el casamiento. El salón en avenida Olascoaga al 1600 estaba reservado desde marzo, la comida y la torta encargadas, los invitados viajando desde Mendoza y Catriel. Pero a las 7 de la mañana del día de la fiesta, un mensaje con una foto les cambió los planes: en la imagen se veía la faja de clausura en la puerta del local.
El paquete contratado incluía ambientación, DJ, mozos y barra libre. La pareja había pagado todo en cuatro cuotas fijas que terminaron de abonar en julio. La ceremonia civil estaba prevista para las 12.30 en ese mismo lugar, dirección que ya había sido declarada ante el Registro Civil.
Una ceremonia en la vereda
Cambiar la sede a último momento implicaba modificar la documentación y el trámite podía demorar hasta un mes. Con el reloj en contra, Florencia y Germán tomaron una decisión insólita: mantener la fecha y casarse en la vereda del salón clausurado.
La decoradora armó parte del espacio previsto y Germán consiguió un equipo de música para la entrada. Así, con el salón cerrado, la pareja concretó el casamiento.
"Me casé en una vereda, en un salón clausurado", resumió Florencia.
La odisea por conseguir otro lugar
Terminada la ceremonia, la pareja pidió a los responsables del salón que consiguieran un espacio alternativo para continuar la fiesta. Según Florencia, les acercaron dos o tres presupuestos, pero la respuesta fue que no tenían dinero para afrontar ese gasto.
Fueron ellos mismos quienes buscaron y pagaron otro lugar. Encontraron un salón en Allen sin eventos para ese mediodía y hacia allí trasladaron a los invitados, la comida, la torta y las bebidas.
"Era alegría y se convirtió en una situación de desesperación, de muchos más gastos y una angustia que hasta hoy no se me va", relató la novia.
Las explicaciones sobre la clausura
Con el correr de las horas, la pareja intentó averiguar el motivo de la clausura. Según el relato de Florencia, los propietarios les dieron versiones distintas: primero hablaron de una pelea entre dos personas en la puerta del establecimiento; después mencionaron un supuesto inconveniente con un flyer sobre tatuajes temporales que promocionaba una fiesta nocturna realizada allí la noche anterior.
El lunes siguiente, Germán fue a la Municipalidad de Neuquén para consultar por la situación del salón. Según le informaron, el establecimiento ya tenía avisos y multas previas.
El reclamo que sigue abierto
La fiesta se hizo, pero el conflicto no terminó. Hasta ahora, la pareja no recibió la devolución del dinero por los servicios que no pudo usar. Florencia contrató un abogado y avanzó con acciones civiles y penales. También evalúa una mediación para recuperar el monto con intereses y un resarcimiento por los gastos y perjuicios.
La mujer decidió hacer público el caso no solo por el reclamo económico, sino para advertir a otros que contraten salones. "Quiero que la gente se entere y sepa qué decisión tomar a la hora de contratar, que pidan la documentación correspondiente y que no cometan el error que cometí yo, que fue confiar", sostuvo.