Clínicas patagónicas en alerta: el contundente aviso que lanzaron antes de la suspensión del 24 de agosto
Las clínicas patagónicas lanzaron una advertencia desesperada antes de la suspensión del 24 de agosto: el desfasaje con PAMI supera el 170% y el sistema podría colapsar. ¿Qué pasará con los afiliados?
La suspensión total de la atención a afiliados de PAMI en cuatro provincias patagónicas no es un simple paro, sino un grito desesperado ante un desfasaje arancelario que supera el 170%. Los prestadores privados aseguran que el sistema está al borde del colapso y que la medida busca evitar algo peor.
Las 40 clínicas y sanatorios de Río Negro, Neuquén, La Pampa y Chubut confirmaron que el próximo lunes 24 de agosto no atenderán a los beneficiarios de la obra social nacional. Pero detrás de esta decisión hay una advertencia que pone los pelos de punta: si no se corrige la ecuación económica, el sistema de salud privado regional podría quebrar en cadena.
¿Qué hay detrás del reclamo de las clínicas?
El corazón del conflicto está en la brecha imposible de sostener entre el aumento descontrolado de los insumos y los valores que PAMI reconoce a los prestadores. Mientras los proveedores fijan precios sin ningún tipo de control, los módulos que paga la obra social quedaron congelados y cada vez valen menos.
Rubén Kowalyszyn, director médico de la Clínica Viedma y representante de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, fue contundente en diálogo con Radio Noticias (105.5 Mhz): "La situación es crítica hace bastante tiempo, el deterioro es progresivo. El ajuste que ha hecho el PAMI respecto de los prestadores ha sido profundo, al punto tal de que hoy no podemos cubrir las prestaciones necesarias para atender dignamente a los pacientes".
El médico graficó el absurdo al que se llegó: "Los materiales no tienen ningún tipo de control, la empresa cobra lo que le parece y, si queremos hacer un procedimiento, hoy tenemos la irrisoria situación de que el módulo completo que PAMI nos paga es más barato que el material descartable que necesitamos para la cirugía".
¿Por qué los sanatorios no pueden trasladar los costos a los pacientes?
Otro punto clave es que las clínicas tienen prohibido cobrar coseguros a los afiliados. Eso significa que las pérdidas las absorben enteras los centros asistenciales, que ya vienen operando con números en rojo.
Kowalyszyn reveló que el aumento prometido por PAMI ni siquiera se cumplió: "Nos prometieron un aumento del 8 % que ni siquiera fue tal, terminó siendo del 6 %, cuando la inflación en el año lleva más del 33 o 34 %. Si comparamos con la obra social provincial, PAMI está en la mitad de lo que pagan ellos, registrando un retraso acumulado que supera el 170 %".
¿Qué pasa si el sistema colapsa?
La advertencia final es la más alarmante: si esta situación no se revierte, el colapso del sistema privado golpeará de lleno al hospital público. Y la infraestructura estatal no está preparada para absorber esa demanda.
"El hospital público no cuenta con los servicios de alta complejidad ni la tecnología para absorber a los afiliados de PAMI. Si esto no se corrige, el sistema se va a caer definitivamente. Siento mucho tener que poner a los pacientes en esta incomodidad, pero no tenemos otra manera de llamar la atención de las autoridades", concluyó el profesional.
La medida del 24 de agosto es, según los prestadores, un ultimátum antes del desastre. La pelota está ahora del lado de las autoridades nacionales.