Doce horas en el monte, $400 por cajón y ni botas para los pastizales donde aparecen víboras. El joven pidió mejores condiciones y la respuesta del productor lo decidió a irse.
Un joven de 21 años puso la cara y contó cómo era su día a día en un establecimiento rural de Colonia Victoria: jornadas de hasta doce horas cosechando naranjas por unos $15.000, sin comida y sin los elementos de protección que, según su testimonio, nunca le entregaron.
La exposición la hizo el miércoles, cuando se presentó para contar las presuntas condiciones irregulares en las que habría trabajado. Dijo que había empezado en el lugar durante la segunda semana de octubre, bajo las órdenes de un productor de la zona.
De 6 a 18, en el monte
Según su relato, el día arrancaba a las 6 de la mañana y terminaba a las 18. En ese lapso se dedicaba a la recolección de cítricos y cobraba $400 por cada unidad recolectada, lo que le permitía juntar alrededor de $15.000 por jornada.
El punto más duro de su denuncia no pasó por la paga, sino por las condiciones en las que tenía que trabajar. Afirmó que durante esas horas no recibía alimentación y que tampoco le daban los elementos de seguridad necesarios.
En concreto, señaló que los trabajadores debían meterse en sectores con pastizales altos, donde existe el riesgo de cruzarse con víboras, y que no contaban con botas de protección ni con otro equipo para prevenir accidentes.
Pidió más y lo dejaron sin respuesta
Ante ese panorama, el joven decidió plantear sus inquietudes al productor y pedir una mejora en la remuneración. De acuerdo con su versión, en un primer momento le pidieron que siguiera con las tareas, pero después le habrían comunicado que no había posibilidad de acceder al aumento ni de entregarle los elementos de protección que reclamaba.
Con esa respuesta, resolvió dejar el trabajo. Además, sostuvo que su relación laboral nunca se formalizó por escrito: su incorporación se habría hecho únicamente mediante un acuerdo verbal.
La exposición llegó después de que el trabajador se enterara de una presentación en la que se indicaba que había dejado de ir a sus tareas sin avisar. El joven rechazó esa versión y explicó que su decisión estuvo motivada por las condiciones que había cuestionado antes.
Su testimonio se suma a declaraciones atribuidas a otros exempleados del establecimiento, quienes también habrían manifestado disconformidad con las condiciones de trabajo y señalado posibles incumplimientos de la normativa laboral.