Alicia Solís lleva años defendiendo a los odontólogos, pero ahora advierte que muchos ya no pueden sostener el consultorio. La cuenta que no cierra y el dato que más preocupa puertas adentro.
La presidenta de la Federación Argentina de Colegios de Odontólogos, Alicia Solís, advirtió que los aranceles de obras sociales y prepagas no cubren los costos y que cada vez más profesionales abandonan la atención. Lo dijo en diálogo con CIUDAD TV, donde también celebró el avance nacional del proyecto de sedación consciente que nació en Chaco.
“Estamos pasando por un cuello de botella bastante difícil”, resumió Solís al describir el presente económico de la odontología. Según explicó, los valores que reciben por las prestaciones quedaron muy atrás frente al aumento de los insumos y los gastos de funcionamiento.
La cuenta que no cierra
El problema atraviesa a todo el sistema: alcanza tanto a la obra social provincial —que concentra cerca del 80% del trabajo del sector— como a las empresas de medicina prepaga. “Prácticamente no tenemos una obra social o prepaga que esté cubriendo nuestros costos y que, además, esos valores nos dejen algo de honorarios”, planteó la titular de la federación.
La dirigente sostuvo que la situación se sostuvo durante demasiado tiempo sin respuestas. “Después de dos años y medio de trabajo, de esfuerzo, de continuar trabajando y no recibir la contrapartida de los que deberían darnos algo, resulta muy difícil”, lamentó.
En esa línea, describió un escenario que ya se ve en los consultorios chaqueños: profesionales que cierran sus puertas, otros que dejan de atender pacientes por falta de compensación y colegas que directamente abandonan la cobertura de obras sociales porque no pueden mantenerla.
El impacto en los pacientes y en el hospital público
Solís advirtió que la crisis no se queda en el ámbito privado. “Hoy el paciente que no puede abonar un adicional porque su obra social paga muy poco, no va al odontólogo y recurre al servicio de salud pública”, explicó. Y agregó: “Hoy los servicios de salud pública están abarrotados, están sobrepasados en su capacidad humana y técnica para poder atender tanta demanda”.
La presidenta de la federación insistió en que no existen dos sistemas separados. “Hay una sola salud, no es que podemos hablar de una salud pública por un lado y privada por el otro. Hoy la salud está en deterioro”, afirmó.
Frente a este panorama, reclamó una respuesta del Gobierno provincial y recordó el esfuerzo del sector para sostener las prestaciones. “Hemos dado respuestas siempre, tanto en la obra social provincial como en las prepagas. Siempre el Colegio de Odontólogos dio una respuesta positiva. Entonces estamos esperando un poquito de contrapartida del otro lado”, expresó.
“Creemos que con un poquito de buena voluntad se puede salir adelante. Está siendo muy difícil mantener la atención, muy difícil estar en un consultorio conforme con lo que uno hace. Ese es el tema que hoy nos preocupa”, añadió.
Chaco exporta su experiencia en sedación consciente
En otro tramo de la entrevista, Solís se refirió al proyecto de sedación consciente con óxido nitroso que Chaco aprobó por unanimidad y promulgó en julio. La iniciativa chaqueña fue presentada ahora como anteproyecto en el Senado de la Nación por la senadora Silvana Schneider.
La propuesta busca incorporar tres puntos a la Ley Nacional 17.132: habilitar el uso de óxido nitroso en odontología, incluir la teleodontología y regular la participación de profesionales de otras jurisdicciones en campañas y prestaciones solidarias.
“Es una ansiolisis, una sedación mínima donde el paciente no pierde la conciencia. Es un procedimiento por medio de gases, una mezcla de óxido nitroso y oxígeno, que permite que el paciente entre en un estado de relajación sin ansiedad”, detalló Solís.
La técnica está especialmente indicada para personas con ansiedad extrema, fobias y pacientes con discapacidad, en particular en situaciones de neurodivergencia, aunque puede aplicarse a cualquier persona que la requiera. “Permite eliminar los temores. Generalmente, la práctica odontológica es lo primero que produce en toda la población, y esto es universal, no depende de la situación económica ni de las edades: todo el mundo le tiene miedo al dentista”, señaló.
“Nos permite acercar una odontología mucho más humana, más empática, más tranquila para el paciente y también para el profesional que la realiza. No solo el paciente es beneficiado”, destacó.
Solís recordó que el procedimiento tiene más de 150 años de aplicación en el mundo y que ya está reglamentado en varios países de Latinoamérica. También mencionó los avances en Santa Fe, Misiones, Tucumán, Mendoza y Río Negro para incorporar esta práctica.
Respecto de la experiencia chaqueña, aseguró que cuentan con protocolos específicos y controles durante todo el procedimiento. “De esa cantidad de pacientes ya atendidos, tanto en la pública como en la privada, no tenemos efectos adversos ni ningún tipo de inconvenientes”, sostuvo.
Por último, remarcó que el proyecto surgió del trabajo conjunto de instituciones odontológicas privadas que también colaboraron con el sistema público. “Este proyecto que nació en la odontología privada fue entregado a la odontología pública, justamente como un servicio que creímos que tenía que darse primero en la salud pública y después en la privada”.
“Este momento difícil lo tenemos que atravesar con diálogo, con reconstrucción de todo lo que hay que reconstruir, con parches, con medidas que sean beneficiosas para el paciente, para el odontólogo y en general para lo que es la salud, que hoy está tan deteriorada”, concluyó.