Cobrás lo mismo que en 2017, pero en el bolsillo te falta casi un tercio
El informe prometía una recomposición del salario real, pero los números muestran lo contrario: en Córdoba el poder de compra del sector privado registrado cayó una cuarta parte desde 2017 y la proyección para 2026 es aún peor. ¿Cuánto pesa esa pérdida en el bolsillo mes a mes?
El salario real del sector privado registrado en Córdoba perdió una cuarta parte de su poder de compra en los últimos nueve años, de acuerdo con un informe de la consultora Apliconomy. El estudio midió los ingresos a precios constantes de 2026 para dimensionar el impacto inflacionario.
El promedio de las remuneraciones en las distintas ramas laborales locales cayó un 19 % entre 2017 y 2025. Las proyecciones basadas en los datos disponibles anticipan una contracción del 25 % al finalizar 2026.
Bajo el esquema técnico de precios constantes de 2026, una remuneración promedio que en 2017 equivalía a 2,77 millones de pesos mensuales cayó a 2,24 millones en 2025. En el primer trimestre de 2026, el salario real promedio se posicionó en 2,08 millones de pesos, un 1,9 % por debajo del mismo período del año anterior.
“La diferencia es cercana a 687 mil pesos mensuales. Dicho de otra manera, el nivel estimado para 2026 se encuentra alrededor de 25% por debajo del registrado en 2017”, señala el informe.
Crédito en lugar de ingresos genuinos
El análisis apunta a las razones detrás de la persistente retracción de la demanda que mantiene aletargada a la actividad económica provincial. Los economistas adjudican que el leve repunte en la capacidad de gasto de los hogares cordobeses durante 2024-2025 no respondió a una recomposición de los ingresos genuinos, sino a un impulso motivado por el acceso al crédito.
Sin embargo, esa estrategia de sostenimiento familiar sobre la base del endeudamiento muestra severas señales de agotamiento en el actual ejercicio, dado que el stock real de financiamiento dejó de expandirse.
La combinación de una caída persistente en los salarios con la imposibilidad de tomar nuevas líneas de crédito generó un incremento en la morosidad tanto a nivel provincial como nacional. Las familias deben destinar una porción mayor de sus devaluados ingresos a cubrir servicios de deudas anteriores en lugar de volcarlo al consumo diario.
Esta encrucijada financiera quedó plasmada en los últimos indicadores de supermercados publicados por el Indec correspondientes a julio de 2026: las ventas a precios constantes reflejaron una baja interanual del 2,1 % y acumularon un retroceso del 2,7 % durante los primeros siete meses del año, borrando las expectativas de reactivación a corto plazo.