Cocinaba para pagar los viajes de sus hijos y terminó campeona en Aluminé

Empezó a amasar para juntar plata para los viajes de egresados de sus cuatro hijos. Años después, esa misma receta se llevó el primer puesto en Aluminé: el jurado le puso 413 puntos y un premio de $1.500.000.

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Cocinaba para pagar los viajes de sus hijos y terminó campeona en Aluminé
Cocinaba para pagar los viajes de sus hijos y terminó campeona en Aluminé

Ana María Puel, de Villa Pehuenia, se quedó con el primer puesto del concurso de la mejor empanada en el 111° aniversario de Aluminé. La cocinera, de 56 años, se impuso con 413 puntos y se llevó un premio de $1.500.000.

La noche acompañó los festejos. Después de una jornada anterior marcada por el frío y la llovizna, el predio del aniversario se colmó de gente, bastante más que en la primera noche. El escenario, bajo un techo abierto a los costados, tenía enfrente los puestos de cerveza, con manos que no paraban de llenar vasos. Afuera, los carritos de comida largaban humo. Y en el Polideportivo Municipal (Conrado Villegas 810), cerrado y calentito, emprendedores y artesanos mostraban sus trabajos.

El reconocimiento y las finalistas

Cerca de las 20:30, los organizadores tomaron el micrófono y pidieron un aplauso para Graciela «Gachi» Caffa Lucero, chef zapalina, Embajadora de la Gastronomía Neuquina y jurado del concurso. Le entregaron un reconocimiento por ser Campeona Mundial de la Empanada.

Después llamaron a las finalistas para que se adelantaran y el público pudiera verlas bien. Mirta Torres, Mariela Gutiérrez y Ana María Puel se acomodaron al frente, algo tímidas, bajo las luces. Las tres cocinan para la familia, para los vecinos y para vender, pero esa noche había puntaje y un jurado que ya tenía su decisión tomada. De los 17 participantes, varones y mujeres, solo ellas tres llegaron hasta ahí. Ana María venía desde Villa Pehuenia; Mariela y Mirta son de Aluminé.

El podio, punto por punto

Desde la consola pidieron música, suspenso y efectos. El presentador anunció que Aluminé abraza y que el mundo iba a escuchar el resultado. El tercer puesto, con 335 puntos, fue para Mariela Gutiérrez, que recibió el aplauso junto a la familia que siempre la acompaña. Se llevó $500.000.

El suspenso volvió a subir. El segundo puesto, con 369 puntos y $750.000, quedó para Mirta Torres, de Aluminé, entre aplausos y redobles.

Entonces llegó el nombre que todos esperaban: la mejor empanada de los 111 años de Aluminé, con 413 puntos, era la de Ana María Puel, de Villa Pehuenia. Estalló el aplauso y desde un costado se escuchó a la hinchada que viajó con ella, sin parar de gritar. Ana María recibió el galardón con los ojos llenos de lágrimas y una emoción que la desbordaba, mientras el presentador la nombraba campeona. El premio mayor: $1.500.000.

En el escenario repitieron el podio y llegó el momento de la foto. Los organizadores felicitaron a las tres y agradecieron al jurado y a Graciela. Alguien dijo lo que muchos pensaban: ahora hay que probarlas, las de Ana María y las de cada una de las chicas, porque detrás de cada empanada hay años de cocina y de fines de semana trabajando.

«Cocinar bien la cebolla y mucho amor»

«Muy contenta, muy contenta por participar, porque es la primera vez», contó la ganadora a Diario RÍO NEGRO, con 56 años y la voz todavía temblando de emoción.

Agradeció a Futachao (que en mapudungun significa «Gran Padre» o «Padre Grande») y a Dios, «que nos da la vida y la salud». Sin vueltas, dijo que el premio en dinero es una ayuda, aunque no se asombró del resultado: empanadas hace todo el tiempo, «así que no me pareció nada raro».

Su historia con la masa arrancó hace años, cuando sus hijos terminaron la primaria y hubo que juntar plata para los viajes de egresados, y siguió con los del secundario. Tiene cuatro hijos, así que, dice con una risa, tuvo mucho tiempo de práctica. Hoy vende empanadas los fines de semana y también en temporada de verano, de modo que casi nunca descansa de amasar.

¿El secreto? Es sencillo: «cocinar bien la cebolla nomás, para no estarla repitiendo», y agrega, «y mucho amor». El relleno lleva pimentón y ají, y la receta se completa con huevo casero y una masa hecha con grasa. Reconoce que a veces la masa se seca, pero que es raro que una empanada le salga mal.

El premio no se va a quedar en la mesa de la cocina. «La voy a compartir con mi familia», aseguró. Vive con su marido y con su hijo Fabio; otro de sus hijos, Livio, vive al lado y tiene dos nietos, mientras que sus hijas, ya recibidas, trabajan en Neuquén.

¿Vuelve el año que viene? Ana María se ríe y responde que sí, si se da la posibilidad.

Chamamé y música en vivo para cerrar

La noche siguió frente al escenario, donde el público entró en calor bailando chamamé. El acordeón se mezcló con el palmeo y con los pasos de quienes se animaban a danzar. Sonaron Los Troperos del Chamamé y la grilla prometía más: Los Pincheiras del Sur, que llegan desde Chile, Luchi Parra y la Banda Cordillerana, Aparceros y Ekos, con Los Herrera como uno de los números centrales de la programación.

Fotos: Fiorella Ciaramaría.

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