Cocinan 300 platos por día en una cooperativa de Paraná y piden ayuda para no frenar
Todos los días preparan cientos de platos para cartoneros y familias del barrio, pero los insumos no alcanzan. Lo que piden para que la olla no se apague.
En el corazón del barrio La Floresta de Paraná, un grupo de cocineras comunitarias sostiene una olla que alimenta a diario a decenas de trabajadores y familias. La iniciativa funciona en la Cooperativa de Recicladores de Paraná y, aunque el esfuerzo es enorme, necesitan colaboración para seguir adelante.
Rosa, una de las vecinas que lidera la tarea, contó que cocinan cinco días a la semana. “De lunes a jueves les cocinamos a todos los compañeros que están trabajando a la mañana y a la noche. Los viernes se cocina para la gente del barrio y de toda la zona”, detalló en diálogo con Elonce.
Actualmente, la olla alcanza a unas 45 familias y prepara alrededor de 300 porciones diarias. Sin embargo, la demanda crece y no siempre alcanza. “Siempre viene más gente y no alcanza con lo que nos dan”, admitió Rosa.
Qué necesitan y cómo ayudar
El principal desafío es conseguir los alimentos para cocinar todos los días. “Tenemos pocos alimentos. A veces nos cuesta conseguir verduras y carne”, señaló la mujer mientras preparaba un salteado de chorizo con arroz durante la entrevista.
Quienes quieran colaborar pueden acercarse directamente a la cooperativa, ubicada en el sector comprendido por las calles República del Líbano, Germán Burmeister y República de Siria, en barrio La Floresta.
A pesar de las dificultades, Rosa destacó la satisfacción que le genera la tarea: “Me encanta, aunque sea darle un plato de comida a esa gente que se va contenta. La gente es súper agradecida, más cuando son familias numerosas a las que no les alcanza”, expresó.
Más que una olla
Las cocineras no solo preparan alimentos. También organizan actividades para reunir recursos y conseguir elementos. Entre las propuestas, realizaron un bingo para adquirir utensilios y preparan celebraciones para los niños del barrio.
Patricia, otra de las cocineras, resumió el espíritu de la iniciativa: “Vengo a cocinar porque me gusta ayudar a la gente, que tenga su plato de comida, su pancita llena, y lo hago de corazón”.