Colón ganó en el Brigadier, pero un delantero volvió a fallar lo imperdonable
Colón se quedó con un triunfo clave ante un rival directo por el Reducido, pero hubo un delantero que volvió a fallar lo que no se puede fallar en la recta final. Lo que dejó el partido en el Brigadier.
Colón se quedó con un triunfo que puede pesar más de lo que parece en la recta final de la Primera Nacional. Fue 1-0 ante Estudiantes de Buenos Aires en el Brigadier López, un rival directo que llegaba con tres victorias al hilo y a solo cuatro puntos de distancia en la tabla.
El dato no es menor: al Sabalero le costó todo el año imponerse a los equipos que pelean por el Reducido. Además de este triunfo, solo había podido superar a Deportivo Madryn, en Santa Fe y como visitante. Contra el resto, empates o derrotas.
Por eso el resultado ante el Pincha tiene lectura positiva. Pero también deja luces y sombras que Iván Delfino deberá revisar si quiere que Colón llegue a la etapa decisiva como candidato serio al segundo ascenso.
Las luces: un Colón protagonista y con paciencia
La principal virtud del equipo fue que asumió el protagonismo. No esperó a que Estudiantes tomara la iniciativa ni se conformó con administrar el empate: salió a buscarlo, manejó buena parte del desarrollo y tuvo paciencia para encontrar el camino al gol.
El rival llegaba entonado, con una propuesta ofensiva clara y tres triunfos consecutivos, pero Colón lo redujo a su mínima expresión. Casi no lo dejó desarrollar ese juego que lo había convertido en uno de los equipos en crecimiento de la categoría.
Por las bandas aparecieron las mejores versiones del equipo. Mauro Peinipil y Julián Marcioni fueron importantes por derecha, sobre todo en el primer tiempo, generando profundidad y llevando al equipo hacia adelante. Por izquierda, el tándem entre Ignacio Lago y Facundo Castet también dio soluciones y mostró una sociedad interesante.
Castet, en particular, recuperó buena parte de la solidez y la llegada que supo mostrar cuando Colón decidió comprar su pase. Se proyectó con criterio, llegó a posiciones ofensivas y fue una alternativa constante por su sector.
En el arco, Tomás Giménez tuvo poco trabajo, pero cuando debió intervenir respondió. Descolgó centros con seguridad y sobre el final tuvo una tapada fundamental: contuvo un tiro libre que tenía destino de gol.
En la última línea, Federico Rasmussen fue una de las grandes figuras. Sólido, atento y firme, sostuvo al Sabalero en los momentos en que Estudiantes intentó reaccionar.
También merece una mención Federico Lértora, que volvió a ser el corazón del equipo. Empuje, sacrificio, presencia y personalidad para sostener al conjunto cuando el partido entraba en una zona incómoda. Generó el gol apareciendo extrañamente por derecha, con un centro venenoso que Jorge Benítez terminó mandando al fondo de su propio arco.
Las sombras: falta de contundencia y dudas en ataque
Si Colón mereció ganar antes, también es cierto que volvió a mostrar un problema que lo acompaña durante buena parte de la temporada: la falta de contundencia.
El caso más evidente fue el de Alan Bonansea. El delantero volvió a entregar esfuerzo, sacrificio y actitud, pero otra vez quedó expuesto su déficit más preocupante: cuando aparece la oportunidad de gol, se nubla.
Tuvo al menos tres situaciones que no pudo aprovechar. Y de un goleador de un equipo que pretende pelear por el ascenso se espera mucho más. Colón necesita que sus delanteros conviertan las ocasiones que genera, sobre todo cuando los partidos se presentan tan cerrados.
Ignacio Antonio, por su parte, sigue lejos de aquella versión clara, contundente y decisiva que mostró en la primera parte de la temporada. Su nivel todavía no recupera aquel protagonismo que lo convirtió en una pieza importante.
Ignacio Lago tampoco tuvo una actuación determinante, pero cada vez que entra en contacto con la pelota deja en claro su jerarquía. No necesitó un partido brillante para demostrar que es uno de los futbolistas diferentes que tiene Colón y, probablemente, la gran esperanza del equipo de cara a la definición del campeonato.
En defensa, Nicolás Thaller alternó buenas y malas. En el primer tiempo protagonizó junto a Tomás Giménez una acción que generó dudas y que casi termina en gol de Darío Rostagno, quien ganó la pelota con demasiada facilidad.
Peinipil cumplió con sus habituales subidas, aunque en algunos pasajes del complemento sufrió cuando Colón se lanzó decididamente al ataque y dejó más espacios a sus espaldas.
También hubo situaciones en las que al equipo le faltó mayor inteligencia para explotar los contragolpes. En más de una oportunidad apareció la posibilidad de encontrar con una buena pegada a compañeros que se lanzaban al ataque, pero faltó precisión y lectura. El murmullo de la gente fue la consecuencia de esas decisiones.
Un triunfo que debe servir como punto de partida
Colón terminó ganando por un error rival, con el gol en contra de Jorge Benítez, y eso también forma parte del análisis. El equipo buscó, insistió y mereció encontrar el premio antes, pero necesitó llegar hasta el final para destrabar un partido que había controlado durante buena parte del desarrollo.
El resultado, sin embargo, puede ser mucho más importante que la manera en la que llegó. Colón le ganó a un rival directo, frenó a un equipo que venía en ascenso y sumó tres puntos que fortalecen su posición en la pelea por el Reducido. Pero si el objetivo es algo más grande, Iván Delfino todavía tiene trabajo por delante.
El Sabalero necesita ser más ofensivo, más determinante y, fundamentalmente, más efectivo. Tiene futbolistas capaces de marcar diferencias, pero debe conseguir que esas individualidades funcionen dentro de un equipo que genere más situaciones claras y aproveche mejor las que consigue.
La victoria ante Estudiantes puede ser un punto de inflexión. Porque Colón demostró que puede asumir el protagonismo y ganarle a un rival directo. Ahora necesita transformar esa capacidad en regularidad, contundencia y una identidad ofensiva que le permita dejar de ser solamente un equipo que pelea por el Reducido para convertirse definitivamente en un candidato serio al segundo ascenso.