Muchos miran los goles de Colón para ilusionarse con el ascenso. Pero el arma que más pesa en este Reducido está del otro lado: seis arcos en cero en siete partidos y un dato que lo mete entre los mejores de la categoría.
En el Reducido, donde un gol puede definir una serie entera, hay equipos que se construyen desde el arco propio hacia adelante. Colón parece haber encontrado ese camino justo en el momento indicado. El Sabalero llega a la definición del ascenso con una defensa que se convirtió en su mejor argumento.
El equipo dirigido por Iván Delfino se ubica séptimo entre los 36 clubes de la Primera Nacional en efectividad defensiva, con un índice de 13,44, según un relevamiento de @datamoroni. Pero el número que realmente llama la atención aparece cuando se mira el tramo final del torneo.
Colón cerró con la valla invicta seis de sus últimas siete presentaciones. Una racha que habla de un bloque que se afianzó, corrigió errores y supo sostenerse en partidos de máxima exigencia.
El sello de Delfino
Esa evolución tiene un responsable claro en el banco. Desde la llegada de Delfino, el conjunto sabalero disputó 13 encuentros con un saldo de siete victorias, tres empates y tres derrotas, lo que arroja una efectividad del 61%. El entrenador logró cambiar el comportamiento colectivo y elevar el rendimiento general del plantel.
También aparecieron nombres propios que resultaron clave en esa transformación. Tomás Giménez se consolidó como una garantía bajo los tres palos después de aprovechar la oportunidad que se abrió por la lesión de Matías Budiño. En la última línea, Nicolás Thaller y Facundo Castet dieron pasos importantes para fortalecer una defensa que encontró mayor estabilidad.
Midland, la primera prueba
Ahora ese trabajo tendrá su examen más exigente. Midland será el próximo obstáculo el sábado 14 de noviembre, desde las 18, y el margen de error se reducirá al mínimo. En un Reducido donde cada detalle puede inclinar una serie, Colón tendrá una herramienta que puede marcar diferencias: una defensa que llega en uno de sus mejores momentos y que empieza a convertirse en una de sus principales cartas para alimentar la ilusión del ascenso.