El Sabalero ya sabe contra quién jugará en los octavos del Reducido y qué condición lo puede favorecer si el partido no se gana en los 90 minutos. La serie se define en Santa Fe, pero hay un detalle del formato que cambia las cuentas: ¿qué pasa si empatan?
El Sabalero ya tiene rival para los octavos de final del Reducido de la Primera Nacional: será Midland, y la serie se jugará a un solo partido en el Brigadier López. La ubicación en la fase regular le dio al equipo de Delfino algo más que un rival accesible: la chance de definir la serie en casa y con el apoyo de su gente.
El formato del certamen es claro: esta primera instancia eliminatoria se disputa a un único encuentro, en el estadio del equipo mejor posicionado en la tabla. Esa condición le permite a Colón avanzar a los cuartos de final incluso si los 90 minutos terminan igualados, ya que la ventaja deportiva juega a su favor.
El cuadro del Reducido empieza a tomar forma
Con los primeros cruces confirmados, el mapa de los octavos de final va quedando definido. Además del duelo entre Colón y Midland, ya quedaron establecidos los enfrentamientos entre Ferro y Gimnasia y Tiro de Salta, Deportivo Morón y Colegiales, y Deportivo Madryn frente a Deportivo Maipú.
La programación del Reducido aún tiene una ficha pendiente: este lunes, el partido entre Estudiantes de Buenos Aires y All Boys, en Floresta, terminará de definir las posiciones que restan de la Zona A y permitirá conocer los otros cruces que completan el cuadro.
La nueva ilusión para Colón
Para el Sabalero comienza una etapa completamente distinta. La fase regular quedó atrás y ya no habrá margen para recuperarse en una fecha posterior: cada partido puede acercarlo o alejarlo definitivamente del regreso a Primera División.
Colón tendrá a favor la localía, el respaldo de su gente y la ventaja deportiva, pero deberá convertir esos factores en una actuación convincente ante Midland. El objetivo inmediato será superar los octavos y seguir avanzando en una competencia donde no hay margen de error.
El equipo que dirige Delfino llega con una de sus fortalezas más aceitadas: la solidez defensiva y el arco en cero, un sello que el entrenador supo construir a lo largo de la campaña y que ahora deberá sostener en la instancia decisiva.