Colza, carinata y camelina: las claves de manejo que prometen revolucionar la rotación invernal
En A Todo Trigo, especialistas detallaron claves de manejo para colza, carinata y camelina, cultivos que diversifican la rotación invernal sin competir con el trigo, ofreciendo beneficios productivos y económicos.
En el marco de A Todo Trigo, especialistas del INTA, la FAUBA y la UNMdP revelaron los secretos para producir cultivos de servicio y oleaginosos de invierno sin competir con el trigo. Lejos de ser una competencia, ofrecen alternativas económicas y productivas clave.
Leonardo Coll (INTA Paraná), Daniela Becheran (FAUBA) y Walter Carciochi (FCA, UNMdP) expusieron las claves de manejo para colza, carinata y camelina, cultivos que diversifican las secuencias agrícolas. “Ambas sirven para diversificar las secuencias agrícolas, nunca estamos hablando de competir con cultivos de trigo”, aseguró Coll.
Colza y carinata: ventanas de siembra y nutrientes
Coll brindó detalles precisos para una producción exitosa. La ventana de implantación es un factor clave: “En siembras tardías, las variedades de ciclo largo producen menores rendimientos”. Destacó que la elección de lotes fértiles es fundamental, ya que son especies exigentes nutricionalmente, y deben evitarse lotes encharcables, con rastrojo o residuos de herbicidas. “La colza es susceptible a los herbicidas entonces, como medida fundamental, es evitar lotes con residuos del grupo de las ALS”, afirmó.
En cuanto a la siembra, Coll aseguró que no debe tener una profundidad mayor a 3 centímetros, recomendando una densidad de entre 50 y 80 plantas por metro cuadrado. En nutrición, destacó que son muy exigentes en azufre y recomendó aportar entre 20 y 30 kilos por hectárea de la fuente más económica disponible.
Camelina: un cultivo nuevo con potencial en biodiésel
Daniela Becheran presentó recomendaciones para camelina, un cultivo oleaginoso para biodiésel de alta calidad. “Todavía es muy nuevo” en Argentina, pero su ciclo corto permite insertarse entre cultivos reemplazando el barbecho invernal. “Al ser un cultivo de cobertura lo que va a hacer es reducir la presencia de maleza y entregar el lote limpio”, aseguró.
Becheran recomendó una densidad de entre 10 y 15 kilos por hectárea y reducir la distancia entre hileras, ya que en primeras etapas es lento y no competitivo con malezas. Destacó cuatro variables críticas: rendimiento, biomasa, eficiencia en uso de nitrógeno y calidad final.
Cultivos de servicio: planificación y resultados a largo plazo
Walter Carciochi mostró resultados concretos sobre el aporte de los cultivos de servicio (CS). “Lo primero que hay que hacer es elegir la especie de cultivo de servicio en función al servicio ecosistémico que uno esté buscando”. Ajustar el manejo de nitrógeno según el CS y su momento de terminación es clave.
En resultados, la inclusión de vicia previo al maíz es rentable en ambientes con respuesta positiva, sobre todo en años húmedos. En soja, no se traduce en mayores rindes por “sustitución de fuentes nitrogenadas”. Carciochi concluyó que “el impacto de los cultivos de servicio sobre la productividad de los cultivos de renta debe ser evaluado en el mediano y largo plazo”.