Comenzaron en 2008 con un edificio de 10 departamentos: hoy entregan 11 y ya miran el siguiente
Más de 230 departamentos entregados y 11 edificios en casi dos décadas: la firma familiar que empezó con un proyecto en San Pablo y hoy define el paisaje de Cipolletti. Cómo piensa su próximo gran paso.
Constructora Cipolletti SRL arrancó en 2008 con un edificio de 10 departamentos en el barrio San Pablo y hoy acumula 11 obras terminadas, más de 230 unidades entregadas y dos proyectos en construcción. La firma familiar, que dirige Fernando Cabo junto a sus hijos Francisco y Mariano, construyó su reputación en Cipolletti con una premisa: estar presentes en cada etapa, desde la elección del terreno hasta la posventa.
El primer paso, San Marino I, fue una apuesta con riesgos e incertidumbres. Pero la respuesta de los primeros clientes los convenció de que había camino para crecer. "La muy buena respuesta comercial y la confianza de nuestros primeros clientes nos dieron el impulso necesario para seguir adelante", recordaron los socios.
Una identidad construida edificio por edificio
Con 20 años de trayectoria, la empresa se define como constructora y desarrolladora. Interviene directamente en todo el proceso: terreno, diseño, comercialización, financiamiento, construcción, entrega y posventa. Esa estructura sostiene una conducción familiar y directa, con un equipo de ingenieros, arquitectos, administrativos y trabajadores de obra, muchos desde los inicios.
El objetivo: departamentos de calidad, buenas terminaciones y costos razonables. Frente a las dificultades de acceso a la vivienda, sumaron financiamiento propio. "Estar presentes de principio a fin nos permite tomar decisiones con una mirada integral y ofrecer al cliente un único respaldo durante toda la experiencia", explicaron.
La filosofía también se nota en el diseño. Cada metro cuadrado debe justificarse: un departamento más grande tiene que ofrecer un beneficio concreto, como un vestidor o un balcón terraza con parrilla. Esos balcones se convirtieron en un sello de la línea San Marino, pensados incluso para unidades de 50 o 60 m². Para no elevar las expensas, evitaron amenities y apostaron por paneles solares en los servicios comunes.
La confianza que sigue después de la entrega
El vínculo con los clientes no termina con la llave. "Muchos confiaron en nosotros cuando un edificio todavía era solamente un proyecto o un plano. Otros volvieron a elegirnos o nos recomendaron a familiares y amigos", afirmaron. Esa confianza sostenida es, para ellos, uno de los mayores reconocimientos.
Antes de entregar cada obra, dedican entre dos y tres meses a revisar cada detalle. En ese proceso viven escenas emotivas: "Hemos visto clientes emocionarse, con los ojos llenos de lágrimas, e incluso familias enteras celebrando junto a sus hijos".
También piensan en el futuro de las propiedades. Buscan ubicaciones estratégicas que maximicen el valor de reventa. En los últimos tres edificios, las unidades vendidas por sus propietarios encontraron comprador en un promedio de dos a tres meses.
La pandemia fue el momento más difícil: durante tres meses no pudieron ingresar a las obras, pero sostuvieron salarios y compromisos. Al regresar, se reorganizaron y lograron entregar San Marino VIII en tiempo y forma.
San Marino XI: el proyecto que marca el presente
La empresa concentra ahora sus esfuerzos en San Marino XI, sobre Belgrano 263-269, con un 55% de avance tras un año y medio de obra. El proyecto contempla 62 unidades de uno y dos dormitorios, un local comercial, cocheras, bauleras y estacionamiento para bicicletas.
El terreno, de casi 22 metros de ancho, permitió dos ingresos vehiculares: uno directo a planta baja y otro al primer piso por una rampa de hormigón. Suma dos ascensores, cámaras de seguridad y paneles solares. La compra anticipada de materiales les dio previsibilidad. "La buena respuesta comercial nos permitió destinar más recursos a la construcción, acelerar fuertemente el ritmo y alcanzar este nivel de ejecución", señalaron.
La apuesta por Cipolletti fue deliberada. Cuando empezaron, Neuquén mostraba una proyección inmobiliaria más fuerte, pero ellos vieron en su ciudad "la posibilidad de desarrollarnos, construir una identidad propia y convertirnos en una empresa reconocida dentro de nuestra comunidad". Hoy, el crecimiento de Vaca Muerta refuerza esa visión: creen que Cipolletti puede convertirse en una de las ciudades elegidas por las familias que lleguen a trabajar a la región.
El próximo gran desarrollo será San Marino XII, ya con ubicación elegida y en etapa de proyecto. Será el decimocuarto desarrollo de la firma. No descartan expandirse a otras ciudades, pero su compromiso principal sigue en Cipolletti.
Lofts de Urquiza: la apuesta premium
Fuera de la línea San Marino, la empresa desarrolla Lofts de Urquiza, en Urquiza 438, a cuatro cuadras de la plaza San Martín. Son apenas seis unidades de aproximadamente 60 m², con doble altura, dos baños, grandes ventanales y balcones con parrilla propia. Una escala poco habitual en la oferta local.
La premisa: crear hogares donde cada metro cuadrado se aproveche y se disfrute, sin espacios innecesarios. El edificio suma terraza con SUM y parrilla, cochera cubierta y descubierta, cámaras de seguridad y paneles solares. Los interiores incluyen porcelanato, carpintería de aluminio negro con DVH, calefacción por piso radiante con caldera dual, amoblamientos a medida y preinstalación para aire acondicionado.
El proyecto incorpora una alternativa poco frecuente: en toda la primera planta hay una oficina exclusiva de 130 m² con un depósito independiente de 75 m². El formato apunta a estudios contables y jurídicos, empresas de ingeniería o arquitectura y firmas de servicios que necesitan reunir distintas funciones en un mismo lugar.
La obra ya tiene un 85% de avance y la entrega está prevista para comienzos de 2027. Hay financiamiento en pesos o dólares durante la comercialización. Con esta propuesta, Constructora Cipolletti amplía su perfil: combina vivienda, espacios de trabajo y una concepción más personalizada del desarrollo.