Comer afuera, un lujo cada vez más lejano: más de la mitad de las familias ya no pisa un restaurante
¿Cuántas familias pueden darse el gusto de cenar afuera? El dato que revela la crisis y el impacto en un sector que no levanta cabeza.
La crisis económica golpea el bolsillo de los argentinos y uno de los primeros sacrificios es el placer de comer fuera de casa. Un reciente relevamiento privado reveló que el 53% de los hogares ya no sale a comer a restaurantes, una cifra que no para de crecer y que enciende las alarmas en el sector gastronómico.
El dato que preocupa
Según un informe de las consultoras Ecolatina y ShoppApp, la cantidad de familias que no pueden costear una comida fuera del hogar aumentó 4,5 puntos en apenas dos meses. Este número se suma a otro contundente: el 71% de los hogares afirma que llega con lo justo a fin de mes o directamente no llega.
El estudio, que se difundió recientemente, marca un empeoramiento respecto de la medición anterior. En abril, el porcentaje de quienes no salían a comer era menor. Ahora, más de la mitad de los encuestados confesó que salir a un restaurante es un gasto imposible de afrontar.
El impacto en la gastronomía
Esta situación no solo afecta a las familias, sino que también golpea de lleno a un sector que ya venía en caída. Los datos oficiales muestran que la actividad de los restaurantes acumula cuatro meses consecutivos de retrocesos interanuales. El consumo en el rubro se mantiene muy por debajo de los niveles máximos registrados a fines de 2023.
Los especialistas son contundentes: “Comer fuera del hogar dejó de ser una experiencia frecuente para los hogares argentinos y pasó a ser una excepción”. La frase resume una realidad que se extiende a lo largo y ancho del país.
El poder adquisitivo, en caída libre
El problema de fondo es la pérdida del poder de compra de los salarios. Según datos del INDEC, los trabajadores formales del sector privado registraron en mayo una caída del 3,6% respecto de noviembre de 2023. En el caso de los empleados públicos, el desplome es aún mayor: 17,8%. En promedio, los asalariados formales están un 8,7% por debajo del poder adquisitivo que tenían antes de la asunción del nuevo gobierno.
“La condición necesaria para una recuperación sostenida del consumo gastronómico es una mejora de los ingresos reales”, advierten los economistas. Sin esa mejora, difícilmente se revierta la tendencia.
¿Hay luz al final del túnel?
Las perspectivas no son alentadoras. El ingreso disponible de los hogares cerraría 2026 prácticamente estancado, con una caída promedio anual del 0,3%. Recién para la primera mitad de 2027 se espera una recuperación moderada, aunque los analistas aclaran que la incertidumbre electoral podría generar turbulencias.
Mientras tanto, la Argentina se consolidó como un país caro en el contexto internacional. Un informe de IERAL-Fundación Mediterránea reveló que, en algunos rubros, los precios locales superan a los internacionales en el 80% de los casos relevados.
La inflación, que había tocado un pico del 3,4% mensual en marzo, se desaceleró al 1,9% en junio. Sin embargo, el 57% de los hogares todavía percibe que los precios siguen subiendo. Una muestra más de que la recuperación, si llega, será lenta y desigual.