Comerciantes santiagueños revelan la cruda realidad: “La gente ya no llena el changuito”
La crisis económica golpea fuerte a Santiago del Estero. Tres comerciantes locales revelan cómo la gente dejó de llenar el changuito, paga la comida en cuotas y miles de puestos de trabajo desaparecieron. ¿Qué rubro es la excepción a la regla?
Representantes de tres rubros clave del comercio local pintaron un panorama desolador del consumo en Santiago del Estero. En una entrevista, detallaron la fuerte caída en las ventas, el cambio drástico en los hábitos de compra y las miles de fuentes de trabajo perdidas, dejando al descubierto el impacto profundo de la crisis económica en las familias y los negocios.
Alejandra Rafael, representante del comercio textil, fue contundente al describir la situación. Señaló que hoy las familias solo gastan en lo estrictamente necesario y que el endeudamiento es considerable. “El rubro textil está muy golpeado con la apertura de las importaciones y la competencia desleal”, afirmó.
Rafael explicó que países como China operan con sistemas de subvención estatal que distorsionan los precios, a lo que se suma el impacto del sistema de compras por courier. Esta combinación, según su análisis, ha generado una fuerte informalidad y ha costado al sector alrededor de 18 mil puestos de trabajo.
¿Qué rubro resiste mejor la tormenta?
En medio del panorama general negativo, Rodolfo Mattar, del rubro de carnicerías, aportó un dato que llama la atención. Indicó que el consumo de carne de cerdo ha tenido un crecimiento considerable, superando el 22%.
Mattar atribuyó este fenómeno a una decisión puramente económica de los consumidores. “El ama de casa elige más el cerdo por costos. El hueco que deja la vaca aprovecha el rubro de cerdo”, detalló durante la entrevista. Además, expresó su perspectiva de que el precio de la carne vacuna no bajará, citando el contexto geopolítico como uno de los factores principales.
El representante de las carnicerías también se refirió a la competencia, reconociendo el ingreso de frigoríficos de otras provincias, pero confiando en la fortaleza del mercado local santiagueño.
La dolorosa señal en los supermercados
Mario Malachevsky, supermercadista, brindó un testimonio que refleja el día a día de las familias. “Vimos con dolor que la gente comenzó a pagar comida en cuotas y eso es doloroso, no es agradable, más en productos de primera línea”, confesó.
Malachevsky explicó que la merma en el consumo se potenció por notables aumentos en productos clave. “La industria láctea aumentó, las bebidas en general también en un 10%. Hubo variación de precios”, precisó. El resultado es un cambio visible en el comportamiento dentro de los locales: “Hubo una caída en la concurrencia de la gente al supermercado. La gente ya no llena el changuito”.
Los meses de enero y febrero fueron descritos por el empresario como particularmente complejos, confirmando una tendencia preocupante para el sector.
Alejandra Rafael cerró la intervención reforzando la gravedad del momento. “Está muy comprometida la capacidad de pago que tiene la gente”, afirmó. Reveló que, más allá de las promociones que ofrecen todos los rubros, el problema de fondo es la falta de clientes. “La mayor crisis es la que se ve con respecto a la poca gente que atraviesa la puerta, hay poca afluencia de gente al comercio”.
La empresaria textil no dejó lugar para el optimismo a corto plazo, concluyendo con una frase que resume la incertidumbre general: “Tenemos un futuro incierto, porque la industria está mal. Y el comercio minorista está complicado porque cambió el tipo de consumo”.