¿Cómo afectan las lluvias a la cosecha? Un giro inesperado en la región núcleo

La región núcleo enfrenta lluvias abundantes que complican la cosecha de soja, con marzo registrando 161 mm (41% sobre lo histórico). Rindes iniciales superan expectativas pero con disparidad, mientras proyecciones climáticas anticipan más precipitaciones.

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¿Cómo afectan las lluvias a la cosecha? Un giro inesperado en la región núcleo

La campaña gruesa enfrenta su momento más decisivo bajo un escenario de lluvias abundantes que complican la recolección. El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario describe un panorama de contrastes, donde mejoras en rindes iniciales conviven con amenazas de interrupciones y pérdidas de calidad.

Marzo cerró con un promedio de 161 milímetros en la región, un 41% por encima de los valores históricos. En apenas dos semanas, zonas de Buenos Aires pasaron de la sequía a los excesos, acumulando más de 220 milímetros y encendiendo señales de alerta en pleno inicio de la recolección.

Complicaciones en el arranque

La cosecha de soja comenzó “con apuro”, según describe el informe, en un intento por adelantarse a una ventana climática que rápidamente se cerró. Las precipitaciones del último fin de semana volvieron a sumar milímetros en gran parte de la región, con registros que oscilaron entre 40 y 90 mm en el noroeste bonaerense en las primeras horas de abril.

La inestabilidad no da tregua. Los modelos climáticos proyectan al menos siete días consecutivos con lluvias recurrentes, tormentas aisladas y posibles eventos severos. A esto se suma un descenso de las temperaturas que podría complicar aún más las condiciones de piso para el ingreso de maquinaria a los lotes.

El impacto ya es visible en el terreno. Técnicos de distintas localidades coinciden en que las lluvias obligaron a detener las tareas de cosecha en varios sectores. “Estamos desesperados, apurando todo lo que se puede”, resumió el testimonio de productores que buscan anticiparse a nuevos acumulados.

El temor no es solo la demora, sino también la posibilidad de granizo, enfermedades de fin de ciclo y pérdidas de calidad en los granos.

Resultados dispares en los rindes

A pesar del contexto climático adverso, los primeros resultados de la cosecha de soja muestran un dato alentador: los rindes están, en muchos casos, por encima de lo previsto. Sin embargo, la heterogeneidad es la principal característica de esta campaña.

En zonas como Marcos Juárez, donde el avance de cosecha alcanza el 20%, los rindes promedio se ubican entre 45 y 50 quintales por hectárea, superando las proyecciones iniciales de 40 qq/ha. Incluso se registran lotes que alcanzan los 60 quintales, lo que refleja el impacto positivo de las lluvias oportunas de febrero.

Un escenario similar se observa en Carlos Pellegrini, donde los valores se ubican en torno a los 50 qq/ha, con picos superiores. Sin embargo, en otras, los resultados son más dispares. En sectores afectados por el déficit hídrico de enero y febrero, o con problemas de malezas, los rindes pueden caer significativamente, como en algunos lotes que apenas alcanzan los 26 qq/ha.

Esta variabilidad también está marcada por diferencias en las fechas de siembra. Técnicos advirtieron que una brecha de apenas 15 días puede definir el destino productivo de un lote, en una campaña atravesada por condiciones extremas.

Avance del maíz temprano

En paralelo, la cosecha de maíz temprano avanza con mayor solidez, aunque también condicionada por las lluvias. El progreso alcanza el 73% del área en la región núcleo, con mejoras destacadas en el noroeste bonaerense, donde los rindes superan lo proyectado.

En localidades como Junín, los valores se ubican entre 120 y 140 qq/ha, mientras que en Marcos Juárez promedian los 130 qq/ha, aunque con fuerte variabilidad.

El informe también destacó que marzo funcionó como un “ecualizador” de las reservas hídricas. Al inicio de abril, gran parte de la región presenta niveles de humedad adecuados a excesivos, un escenario que resulta positivo para la recarga de perfiles de cara a la próxima campaña fina, pero que se vuelve problemático para la actual cosecha.

En este contexto, el corto plazo aparece cargado de incertidumbre. Los próximos días estarán dominados por un sistema de baja presión que potenciará lluvias y tormentas en la región pampeana, especialmente en su mitad sur. La combinación de suelos saturados, alta humedad y nuevas precipitaciones configura un escenario complejo para el avance de las máquinas.

Así, la región núcleo enfrenta una paradoja: tras meses de sequía, el agua llegó en abundancia, pero en el momento menos oportuno. Entre la necesidad de avanzar con la cosecha y el temor a nuevos excesos, el campo se mueve al ritmo de un clima que, una vez más, impone sus propias reglas.

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