¿Cómo logran ese giro perfecto en el aire? La clave está en su columna

Estudio de la American Association for Anatomy revela que la capacidad de los gatos para caer de pie se debe a una combinación única de flexibilidad y rigidez en su columna vertebral, no solo a un reflejo.

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¿Cómo logran ese giro perfecto en el aire? La clave está en su columna

Un nuevo estudio científico revela el mecanismo preciso detrás de la famosa habilidad felina de caer siempre de pie, desafiando la idea de que es solo un simple reflejo. La investigación, publicada por la American Association for Anatomy, analizó la anatomía de más de 2000 gatos para descubrir los secretos de su orientación aérea.

Los resultados muestran que la capacidad no depende únicamente del reflejo de enderezamiento, sino de una combinación única de flexibilidad y rigidez en la columna vertebral. Esta estructura permite a los felinos girar el cuerpo en milisegundos y acomodarse antes de tocar el suelo.

La bisagra natural que lo hace posible

La investigación, difundida por especialistas en anatomía, encontró que la clave está en una diferencia funcional entre dos zonas de la columna: la región torácica y la lumbar. Mientras una parte del cuerpo se mueve con gran flexibilidad, la otra actúa como un punto de estabilidad que permite controlar el giro.

Según los especialistas, esta combinación permite que los gatos ejecuten una secuencia coordinada en el aire: giran primero la parte superior del cuerpo para orientar la cabeza hacia el suelo, mantienen la parte trasera más rígida para usarla como apoyo, y ajustan la postura completa antes del impacto.

Una adaptación evolutiva sofisticada

Los investigadores explican que la columna vertebral de los gatos tiene una característica única que funciona como una “bisagra”. Esta estructura les da la capacidad de rotar distintas partes del cuerpo de forma independiente, algo clave para corregir su posición mientras caen.

Cada zona cumple una función específica: la región torácica es extremadamente flexible, lo que permite movimientos rápidos y precisos; la región lumbar es más rígida, lo que aporta estabilidad y control. Esta diferencia estructural genera un equilibrio entre movilidad y fuerza que hace posible el giro en el aire.

Por este motivo, los investigadores señalan que lo que parece un acto “instintivo” es en realidad el resultado de una adaptación evolutiva muy sofisticada.

Factores que influyen en la habilidad

El estudio también destaca que esta habilidad no depende solo de la anatomía, sino de otros factores relacionados con el desarrollo del animal. Entre ellos se encuentran: la edad (los cachorros muy pequeños aún no desarrollan este reflejo), la altura de la caída, la coordinación y experiencia del gato, y el estado físico general.

Según los especialistas, los gatos comienzan a desarrollar esta capacidad recién después de las primeras semanas de vida, cuando su sistema neuromuscular está lo suficientemente maduro. Los investigadores concluyeron que, aunque esta habilidad es sorprendente, no es infalible, por lo que recomiendan tomar precauciones en el hogar para evitar caídas desde alturas peligrosas.

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