Comparten cancha, pero el tabú sigue afuera: el deporte mixto avanza en La Plata, Berisso y Ensenada
El deporte mixto crece en La Plata, Berisso y Ensenada, pero la letra chica aparece cuando hay que federarse: las categorías de damas y caballeros siguen mandando. ¿Cambia solo la cancha o también el reglamento?
La participación conjunta de hombres y mujeres en actividades deportivas creció en Argentina durante la última década, sobre todo en ámbitos recreativos, escolares y formativos. El fenómeno atraviesa al fútbol, el pádel, el handball y el básquet, pero también llega a disciplinas menos conocidas como ultimate frisbee, quadball, pickleball y newcom.
El impulso se profundizó después de 2015, de la mano del crecimiento del fútbol femenino, los reclamos por mayor inclusión y la multiplicación de espacios públicos y privados para hacer actividad física. Sin embargo, al pasar de la práctica recreativa a la competencia federada adulta, la separación entre categorías masculinas y femeninas sigue siendo la regla.
Una foto difícil de medir
No hay estadísticas oficiales que permitan saber cuántas personas practican deportes mixtos en el país ni, específicamente, en La Plata, Berisso y Ensenada. La dimensión del fenómeno se reconstruye con encuestas nacionales de actividad física, estudios académicos, registros de federaciones, clubes, municipios y la oferta de complejos privados.
La Encuesta Nacional de Actividad Física mostró que la práctica deportiva o física pasó del 50,9% en 2021 al 55% en 2023. También subió la participación en competencias organizadas, del 30,2% al 37,7%. La brecha entre varones y mujeres, de todos modos, persiste: en 2023 había competido el 46,4% de los hombres frente al 26,3% de las mujeres.
Fútbol: de la excepción a los partidos entre amigos
El fútbol es uno de los escenarios donde el cambio se ve más claro. Lejos de las estructuras profesionales, los equipos integrados por hombres y mujeres se multiplicaron en canchas de fútbol 5 y 7, en encuentros entre amigos y en torneos amateurs.
“Al principio éramos dos chicas jugando entre todos varones. Después empezaron a venir amigas y ahora armamos los equipos mezclados directamente”, cuenta Lucía, de La Plata. La dinámica, explica, tiene menos que ver con fijar categorías que con conseguir jugadores y equilibrar los equipos según el nivel de cada uno.
Una tesis de la Universidad Nacional de La Plata estudió grupos de fútbol 5 mixto que se reúnen en complejos de la ciudad, entre ellos Garra Charrúa. Las investigaciones académicas muestran que estas prácticas pudieron desarrollarse incluso sin una estructura regulatoria específica, mediante acuerdos y reglas que establecen los propios participantes.
“No pensamos demasiado si es fútbol masculino, femenino o mixto. Somos un grupo que quiere jugar una hora y nos dividimos tratando de que los dos equipos queden parejos”, relata Matías, de Berisso. Esa lógica ayuda a explicar por qué el fenómeno es mucho más frecuente en el deporte recreativo que en las competencias tradicionales.
En paralelo, el crecimiento del fútbol femenino amplió la presencia de mujeres en un ámbito históricamente masculino. En La Plata, su incorporación a la Liga Amateur Platense comenzó en 2014 y luego la actividad alcanzó a miles de jugadoras y decenas de equipos. La integración también llegó al fútbol infantil: distintas ligas del país habilitaron equipos conformados por niños y niñas, sobre todo en las edades más bajas, mientras otras permitieron que las chicas fueran fichadas en equipos tradicionalmente masculinos.
Pádel: la integración que aparece naturalmente
El pádel es otro de los grandes espacios de crecimiento. Su formato de dobles permite armar parejas de distintas maneras y facilita que hombres y mujeres compartan una misma cancha, especialmente en encuentros recreativos.
La Asociación Argentina de Pádel registró un crecimiento superior al 30% en la cantidad de canchas durante un período de tres años. Una plataforma de reservas llegó a ubicarlo como la disciplina con mayor proporción de turnos, con el 46,3% del total registrado en una de sus mediciones.
“Jugamos dos o tres veces por semana y vamos rotando las parejas. A veces somos dos mujeres y dos hombres, otras veces tres y uno. Lo importante es tratar de que el partido sea parejo”, explica Carolina, de Ensenada.
La competencia federada sigue organizada principalmente en categorías de damas y caballeros, pero los dobles mixtos aparecen con mucha más frecuencia en encuentros sociales y torneos recreativos. En La Plata existen decenas de establecimientos vinculados con la actividad, mientras que Berisso y Ensenada también sumaron nuevas pistas y espacios en los últimos años.
Deportes que nacieron con otra lógica
La tendencia no termina en las disciplinas más conocidas. Hay deportes en los que la integración de hombres y mujeres no es una adaptación posterior, sino que forma parte directamente de su estructura competitiva o recreativa.
El ultimate frisbee tiene categorías mixtas y presencia en más de 15 ciudades argentinas. La Plata tuvo equipos como Moebius y Jauría y también fue escenario de competencias nacionales. El quadball comenzó a desarrollarse en Argentina en 2006 y cuenta con una asociación nacional desde 2010, mientras que el pickleball incorporó competencias de dobles mixtos dentro de su circuito nacional.
También existen modalidades mixtas de newcom para mayores de 50 años. A ellas se suman deportes alternativos como el korfball y el colpbol, cuyas reglas contemplan la participación conjunta.
“Lo que cambia mucho es el clima. Cuando empezás una actividad donde desde el principio todos entrenan juntos, ya no sentís que alguien está entrando en el deporte del otro”, describe Agustín, de La Plata.
Qué pasa en La Plata, Berisso y Ensenada
En el Gran La Plata, el crecimiento se apoya en una estructura particular: clubes de barrio, complejos privados, instituciones educativas, propuestas municipales y la actividad deportiva vinculada con la Universidad Nacional de La Plata conviven dentro de una misma región.
La Plata concentra una extensa red de clubes y asociaciones y una oferta amplia de fútbol, básquet, hockey, rugby, vóley y otras disciplinas. En el fútbol recreativo, los complejos de alquiler son uno de los ámbitos donde resulta más sencillo conformar equipos mixtos sin depender de reglamentos federativos.
“Entre amigos antes era mucho más común que los varones organizaran el partido y las chicas quedaran afuera. Ahora en nuestro grupo directamente preguntamos quién quiere jugar y después vemos cómo armamos los equipos”, señala Sofía, de La Plata.
En Berisso, las escuelas deportivas municipales incorporaron propuestas gratuitas de fútbol mixto, vóley mixto y skate para diferentes edades. A esa oferta se agregaron actividades como básquet, boxeo y newcom, donde también pueden encontrarse experiencias de participación conjunta.
“Empecé acompañando a una amiga y terminé quedándome. Cuando entrenás varias semanas juntos deja de importar quién llegó primero o si hay más hombres que mujeres”, cuenta Camila, de Berisso.
En Ensenada también se desarrollaron propuestas municipales de fútbol y handball mixtos, además de otras disciplinas. La oferta pública adquiere especial relevancia entre niños y adolescentes porque permite acercarse al deporte sin que necesariamente exista una inscripción previa en un club.
“En los chicos se ve con mucha naturalidad. Llegan, se arma el grupo y quieren jugar. Muchas veces somos los adultos los que hacemos más diferencias que ellos”, plantea Mariano, de Ensenada.
Una tendencia que atraviesa la Provincia
La Provincia de Buenos Aires tiene una de las estructuras deportivas más grandes del país, con miles de clubes y una importante cantidad de deportistas federados y recreativos.
Los Juegos Bonaerenses son uno de sus principales espacios de participación. En 2026 superaron los 504 mil inscriptos de los 135 municipios, frente a los más de 480 mil registrados durante 2025, con más de 100 disciplinas contempladas.
Dentro de esa estructura existen actividades con modalidades mixtas, incluyendo propuestas escolares y determinadas categorías de fútbol, sóftbol y tejo. Sin embargo, no hay un desglose público que permita determinar qué proporción de los participantes compite específicamente en modalidades mixtas.
El fenómeno también aparece fuera de Buenos Aires. Misiones desarrolló escuelas de fútbol mixto y competencias infantiles; en Santa Fe existen ligas que permiten equipos mixtos hasta determinadas edades y en Río Negro, La Pampa y Bahía Blanca hubo experiencias de incorporación de niñas a equipos masculinos o categorías conjuntas. Córdoba y CABA también poseen propuestas recreativas y municipales.
Niños y adultos, los dos extremos donde más crece
La expansión tiene una característica particular: la modalidad mixta aparece con más frecuencia en dos momentos muy diferentes de la vida deportiva. Por un lado, durante la infancia; por otro, entre adultos que hacen una actividad fundamentalmente recreativa.
En las categorías infantiles, clubes y ligas incorporaron progresivamente a niñas y niños dentro de los mismos equipos, especialmente en las primeras edades. A medida que avanzan las categorías, sobre todo en deportes de contacto o fuerte exigencia física, vuelven a aparecer con más frecuencia las divisiones por sexo.
Entre los adultos recreativos pasa algo distinto. Los participantes pueden organizar los equipos según habilidad, edad, experiencia o simplemente disponibilidad, sin ajustarse necesariamente a las categorías que establece una federación.
“Cuando jugamos no ponemos dos hombres de un lado y dos mujeres del otro para equilibrar. Miramos quién juega mejor, quién corre más o quién recién empieza. Eso hace que los partidos sean mucho más entretenidos”, explica Federico, de La Plata.
En el alto rendimiento adulto, en cambio, las categorías masculinas y femeninas siguen siendo la norma en buena parte de los deportes. La participación conjunta tiene mayor desarrollo en aquellas disciplinas cuyas propias reglas contemplan equipos o parejas mixtas.
Un crecimiento visible, pero todavía difícil de medir
El principal límite para determinar hasta dónde llegó esta transformación es estadístico. No existe un censo que contabilice equipos, jugadores, torneos o partidos mixtos específicamente en La Plata, Berisso y Ensenada.
También hay diferencias importantes entre la información que produce cada municipio y los registros de las federaciones. Una parte de la evidencia procede de investigaciones académicas y relevamientos puntuales, mientras los registros de establecimientos permiten advertir la expansión de ciertas actividades, aunque no funcionan como un censo de deportistas.
Por eso, el crecimiento de los deportes mixtos puede observarse con mayor claridad en la multiplicación de propuestas y en los cambios dentro de las prácticas cotidianas que mediante una única cifra.
En el Gran La Plata, los clubes barriales, los complejos privados, las escuelas municipales y la oferta universitaria conforman un escenario donde hombres y mujeres encuentran cada vez más oportunidades para compartir una misma actividad. El fútbol recreativo, el pádel, las categorías infantiles y los programas municipales aparecen como los principales espacios de esa transformación.
La frontera sigue estando, principalmente, en la competencia federada adulta, donde persiste la división tradicional. Fuera de ella, sin embargo, una parte del deporte cotidiano funciona con reglas bastante más flexibles: se arma el grupo, se buscan jugadores de niveles similares, se reparten los equipos y se juega.