Compartió la selva con Quiroga y quedó en el olvido: 70 años después, sus libros vuelven a las librerías
Espectáculo · Misiones

Compartió la selva con Quiroga y quedó en el olvido: 70 años después, sus libros vuelven a las librerías

Compartió la selva con Horacio Quiroga y murió lejos, en el exilio, sin el reconocimiento que merecía. Casi 70 años después, dos de sus novelas vuelven a las librerías misioneras: ¿quién fue el escritor que el olvido dejó atrás?

Germán Dras fue uno de los nombres fundacionales de la literatura misionera. Vivió en la misma selva que Horacio Quiroga, pero el reconocimiento nunca le llegó igual. Ahora, casi siete décadas después de su muerte, dos de sus novelas vuelven a estar impresas y un documental rescata su historia.

La novela Aguas Turbias ya salió de la imprenta y tendrá su presentación el 19 de noviembre en Posadas. Selva adentro también fue reeditada y se presentará el 27 de septiembre. A la par, avanza la producción de un documental que reconstruye la vida y la obra del escritor.

¿Quién fue Germán Dras?

Detrás del seudónimo estaba Germán José de Laferrere, nacido en Morón en 1901 y fallecido en Canadá en 1952. Era hijo de un diplomático de carrera del gobierno nacional.

Su vínculo con Misiones arrancó en 1930, cuando junto a un grupo de amigos consiguió unas hectáreas en Colonia Delicia, a la vera del arroyo Aguaray Guazú, con la idea de plantar yerba mate. El propio Laferrere calificó la iniciativa económica como un rotundo fracaso, pero de esa experiencia nació Selva Adentro.

Después vivió en Ñacanguazú, en San Ignacio, cerca del Teyú Cuaré y en Posadas. Cultivó la tierra, cazó, contrabandeó y experimentó en carne propia el aislamiento, el peligro y la belleza de la selva misionera. Ese entorno definió su manera de ver y contar el mundo.

De las revistas porteñas al libro

Sus primeros textos aparecieron en publicaciones de la época que se editaban en Buenos Aires, como Leoplán, Mundo Argentino y Atlántida. Buena parte de ese material fue luego transformado en libros. Alto Paraná, por ejemplo, reúne varios cuentos ambientados en la provincia.

A ese título le siguieron Tras la loca fortuna, El tesoro de Silca, Aguas turbias, Selva adentro y Cuentos del Alto Paraná.

Laferrere también fue, por un breve tiempo, director del diario El Territorio. En él convivían el periodista y el escritor.

El rescate que nació en estas páginas

La puesta en valor de la obra de Germán Dras o Germán de Laferrere comenzó hace algunos años en las páginas de El Territorio. El periodista Javier Arguindegui fue uno de los principales impulsores desde sus columnas y su página literaria. Una de esas notas daba cuenta de que no existían ejemplares de Aguas Turbias, hasta que se rescató uno que luego fue digitalizado.

Con la reimpresión de sus libros y el rescate documental de su historia, el autor vuelve a ocupar el espacio que nunca debió abandonar: el de los fundadores de la literatura misionera.

Una autobiografía con humor

“Nací rico y después fui pobre, rico, pobre, rico y pobre. He ido a la escuela hasta quinto grado, de manera que comprendí, y me quedó en la memoria, todo lo que aprendí después; así que ahora me desempeño bien en casi todos los terrenos, y es por eso que no soy primero en nada”, escribió Laferrere en un fragmento de su autobiografía publicada en la revista Mundo Argentino en la década del 40.

“En Buenos Aires fui corredor, aspirante a empleado de banco y periodista. En Las Palmas, de las Islas Canarias, fui vendedor ambulante de cigarros y cuadros de santos. En París practiqué el violento arte de comer y escapar sin pagar. En Italia dottore in chimica e instalador de fábricas automáticas de cremas de queso y ahora en Misiones vivo de la caza y de la pesca”, completó.

La realidad acompañó ese relato. Su padre, Alfonso de Laferrere, murió cuando Germán era niño, y su madre, Dolores Suárez, cuando estaba por cumplir 20 años. El escritor tenía una hermana menor que quedó al cuidado de la familia materna en Córdoba.

Así comenzó la aventura del periodista, escritor, filósofo y diplomático. Recorrió España, París, Italia y Suiza en su juventud, forjando un espíritu observador que más tarde volcaría en el papel.

“En Berlín fui profesor de castellano en la Berlitz-School hasta que protesté y me echaron. En Ginebra fui sucesivamente portero, dibujante y traductor de la Liga de las Naciones, y después peón de chacra, jefe de un establecimiento avícola, estenodactilógrafo, intérprete y turista”, escribió.

A Misiones llegó en 1932 y permaneció hasta 1942, cuando retomó la tradición familiar y se incorporó a la carrera diplomática, en el consulado de Canadá.

La selva como materia literaria

Su llegada a la provincia inauguró una de las etapas más fascinantes de su biografía. Durante diez años vivió en Colonia Delicia, al norte de Eldorado, en San Ignacio y en Posadas. La mitología local cuenta que su fascinación por el entorno lo llevó a vivir un tiempo en una cueva en la mítica zona del Teyú Cuaré. En ese escenario se cruzó y trabó amistad con Horacio Quiroga, en una época dorada de la narrativa regional.

Como autor, Dras centró su mirada en los desposeídos, la vida de los pueblos rurales, la frontera, el contrabando y el drama de los mensúes. Su producción literaria floreció en Misiones con títulos fundamentales como Alto Paraná (1939), Apuntes del Alto Paraná (1939), la cómica Tras la loca fortuna (1940) y el relato de piratas El tesoro de Silca (1940).

Sus textos también llegaron a Buenos Aires a través de colaboraciones en las populares revistas Leoplan, Mundo Argentino y Atlántida.

Su consagración definitiva llegó con Aguas turbias, publicada entre 1942 y 1943, una pieza considerada clave e histórica para comprender la literatura de la provincia.

En su obra logró capturar la psicología, el habla, los mitos y las tragedias de los habitantes de la región. Retrató con precisión el drama de los mensúes. El cuento La 58, del libro Alto Paraná, es testigo de ello: refleja lo duro de la vida de una mujer que trabaja en la tarefa, con una frescura y sensibilidad propias del gran creador que fue.

Publicó seis libros entre 1939 y 1950: Alto Paraná, Tras la loca fortuna, El tesoro de Silca, Aguas turbias, Selva adentro y Cuentos del Alto Paraná. Los tres primeros aparecieron bajo el nombre de Germán Dras; en los posteriores usó su nombre real.

Los seudónimos y el final

El seudónimo más conocido de Laferrere fue Germán Dras, con el que firmó sus tres primeros libros: Alto Paraná (1939), Tras la loca fortuna (1940) y El tesoro de Silca (1940). También utilizó las firmas Germán Salles y César Lan en su actividad periodística.

Tras su paso por Misiones continuó su labor como diplomático en Ottawa, Canadá, y luego en Rumania, donde padeció privaciones. Finalmente regresó a Ottawa bajo el exilio, lugar donde falleció a los 50 años, el 24 de septiembre de 1952.

Su obra ha sido comparada con la de Jack London y Joseph Conrad, por la literatura de fronteras indómitas, la fascinación por la naturaleza salvaje y el choque entre la civilización y la barbarie. Los tres autores comparten un estilo visual y descriptivo sumamente inmersivo, el ritmo de la prosa de aventuras y el uso de técnicas de la tradición oral para dar autenticidad a sus relatos.

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